CINE

Luis Brandoni: el actor que transformó lo cotidiano en inolvidable

Cada 23 de mayo se celebra en Argentina el día del cine nacional. La fecha se eligió en conmemoración del estreno de «La revolución de mayo» la película que es considerada la primera de genero documental estrenada en 1909.

A lo largo de los años Minúscula le ha dado mucho espacio al cine en sus páginas hablamos de realizadores, y de películas puntuales. De los cuentos para despertar de Héctor Olivera, del Tango Feroz y los Caballos Salvajes de Aida Bortnik y Marcelo Piñeyro también del Tiempo de Revancha de Adolfo Aristarain. Este 2026 viene siendo un año difícil de transitar por la partida de Luis Puenzo -quien dirigió entre otras películas «La historia oficial»- de Luis Brandoni y de Adolfo Aristarain.

En esta nota vamos a recordar a Luis Brandoni desde su cine. Sus personajes inolvidables, sus monólogos y escenas más resonantes. Porque si hay actores que son parte de nuestro ADN él es uno de ellos. Porque con su trabajo logró emocionarnos, hacernos reír y también hacernos pensar. Y si bien, no existe una nota capáz de abarcar toda su filmografía, que empezó en 1966 y culminó este año con la versión cinematográfica de Parque Lezama, vamos a hablar de cuatro de sus películas que al menos una vez en la vida hay que mirar.


La tregua (1974)

El primero de agosto de 1974. La tregua basada en la novela homónima de Mario Benedetti, empezaba a hacer historia en los cines argentinos… eso dijeron a 50 años del estreno del film en una ceremonia donde le rindieron homenaje. Con el diario del lunes es fácil decir que todos vieron éxito antes del estreno, que nadie podía dudar de la película y su calidad, pero lo cierto es que la película dirigida por Sergio Renán, protagonizada por Héctor Alterio y Ana María Picchio no se estrenó más que en unas pocas salas de lo que hoy llamariamos cine-arte . Los dueños de salas no creían en la película y solo algunos la estrenaron en sus salas. Lo que pasó después fue el boca en boca del público. «Tenés que ver La Tregua, no sabés lo que vas a llorar» – esto lo sé porque el propio Brandoni lo contó en una entrevista,

La película que marcó el comienzo en la dirección de Sergio Renán, quien escribió el guión junto con Aida Bortnik contó con las actuaciones de Marilina Ross, Antonio Gasalla, Cipe Lincovsky, Oscar Martínez y Luis Brandoni quien interpretó a Esteban Santomé hijo de Martín Santomé (Alterio).

Justamente es en ellos o más bien en una escena compartida donde quiero detenerme. En la del «espejo que adelanta». El momento en que Esteban Santomé enfrenta a su padre porque este hizo una pregunta que los hijos en ocasiones no sabemos o no queremos responder «¿Qúe te pasa?»

La tregua fue la primera película argentina nominada al Oscar como «Mejor película extranjera». En 2018 la película volvió a los cines en versión remasterizada.


Darse cuenta (1984)

«Darse cuenta» dirigida por Alejandro Doria, protagonizada por Luis Brandoni y un debutante Darío Grandinetti más allá de significar de alguna manera una metáfora sobre el país,, fue desde lo personal la película que marcó la vuelta al cine de Brandoni después de los años de la dictadura.

La película no trata solamente de un hombre que, después de un accidente automovilístico, queda suspendido en ese espacio incierto entre el coma y la muerte, abandonado en una cama de hospital por los afectos de toda su vida y también por médicos que, al verlo llegar en ese estado, prefieren mirar para otro lado y convertirlo en una “causa perdida”.

Darse cuenta habla, sobre todo, de qué pasa cuando alguien decide quedarse. Cuando en medio del cansancio, de la burocracia y de la crudeza cotidiana aparece una persona dispuesta a defender algo más que una vida. El doctor Ventura, interpretado por Luis Brandoni, pelea para que Juan no se convierta en un cuerpo olvidado, en alguien al que ya nadie espera. Y es ahí donde la película encuentra su costado más conmovedor: en esa ternura inesperada que nace en los lugares más hostiles y que transforma la resistencia cotidiana en un acto profundamente humano.

Darío Grandinetti junto a Luis Brandoni en una escena de Darse Cuenta

Made in Argentina (1987)

¿Qué se puede decir te esta película – que antes fue obra de teatro y que regresa continuamente a escena – que no se haya dicho durante los años que separan su estreno de nuestro presente? Podría yo decir un montón de cosas y escribir sobre lo vivos que están los personajes que inmortalizaron Luis Brandoni, Marta Bianchi, Leonor Manso y Patricio Contreras. Pero ya está dicho. Podría decir que la película sigue siendo material de estudio y de tesis alrededor del mundo, porque si bien nos pinta de cuerpo y alma a los argentinos, el tema del desarraigo, del exilio, de la vuelta que no alcanza, es universal.

Basta una anécdota contada por el propio director Juan José Jusid para entender la dimensión emocional de la película. Cuando fue invitada a participar de un festival de cine en India, se realizó una proyección con subtítulos en inglés y, al terminar la función, muchos de los espectadores se acercaban a abrazarlo mientras repetían, en un inglés rudimentario: “We are from Lanús”.

Ellos no sabían dónde quedaba Lanús. Probablemente tampoco conocían demasiado sobre Buenos Aires. Pero habían entendido algo esencial: la historia de esos dos hermanos que vuelven a encontrarse después del exilio también hablaba de ellos. Y ahí aparece una de las mayores virtudes de la película: transformar el dolor íntimo de una pequeña ciudad suburbana en algo universal, capaz de hacer que alguien del otro lado del mundo sienta, aunque sea por un instante, que también pertenece a esa historia.


Parque Lezama (2026)

Cerrar esta nota con su último trabajo es casi una obligación. No porque la película sea mejor que las anteriores, nada de eso, a esta altura de la lectura y de los años de leer Minúscula sabrán que vamos al detalle en las cosas. Que nada está puesto porque sí o por relleno o por el clic. Entonces permitanme que cierre con este fragmento de un monologo donde Luis personificando a León Schwartz le habla al personaje que interpreta Agustín Aristarán:

Los jóvenes pagan fortunas para comprar cosas viejas. Muebles viejos, autos viejos, cuadros viejos… todo viejo menos viejos. Porque no sirven como adorno. Hablan mucho aunque se queden calladitos, dicen mucho. Tienen pinta de futuro y eso da miedo. ¿No se da cuenta, universitario, que usted también va a ser viejo? El problema no es que la vida es corta; el problema es que es muy larga. Y si ahora está asustado y se la pasa corriendo, imagínese después, cuando no le den las piernas.”

Luis Brandoni – Parque Lezama

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