OPINIÓN

A 28 años del estreno de Tango Feroz, el éxito inesperado del cine nacional

En la Argentina de 1993, en pleno “Menemato”, entre el 1 a 1 y el famoso “deme dos”, nadie creía en que una película nacional repleta de debutantes podría llenar una sala de cine. Mientras todos hablaban de los fabulosos efectos especiales de Jurassic Park o la crudeza que mostraba La lista de Schindler, un director debutante se animaba al salto sin red que implica estrenar una ópera prima en tiempos en los que el cine argentino tocaba su suelo histórico.

En ese contexto Marcelo Piñeyro escribió junto a Aida Bortnik el guión de Tango Feroz: La leyenda de Tanguito. La película, en palabras de Aida, legendaria guionista del cine nacional, “trataba de los jóvenes y su capacidad de alimentar utopías en el intento de realizarlas

Con un elenco encabezado por Fernán Mirás y Cecilia Dopazo, el 3 de junio de 1993 tan solo cinco salas de cine exhibieron una película que con “el amor es más fuerte” como leitmotiv afirmaba que “todo no se compra y todo no se vende”.

A 28 años de su estreno, desde Minúscula charlamos con David Masajnik, Valeria Enriquez, Mirna Suárez y Antonio Birabent, protagonistas de la historia que marcó a varias generaciones de argentinos y le enseñó a más de 1.400.000 espectadores quehay una lista interminable de cosas más importantes que la seguridad”.

El primero en abrir sus recuerdos para el fan devenido en periodista que escribe estas líneas es Antonio Birabent, a quien – aunque no sea así – el imaginario popular ubica dentro de la película como la versión fílmica de su padre, Moris, el autor de “El oso”, canción que el autor de “De nada sirve” compuso en tres minutos y a pedido, y es interpretada por Antonio en la película para musicalizar una de las secuencias más emblemáticas del film.       


«Recuerdo lo que fue hacerla sobre todo, lo que significó eso. Esos dos meses de estar yirando por Buenos Aires, otra época, tan cerca pero tan lejos. No había celulares, las citaciones para filmar eran por teléfono fijo o te tocaban el timbre para avisarte a qué día y a qué hora filmabas. Creo que el entusiasmo juvenil que teníamos para hacer la película fue determinante para llevar a la pantalla ese espíritu, ese clima y esa fuerza”,

Antonio Birabent.

Lo primero que Valeria Enriquez, la actriz que interpretó a La Negra, me dijo cuando le pregunté cuál era su escena favorita de la película fue: “Mi primera escena favorita fue cuando me eligieron, porque había muchas leyendas alrededor del film”. 

Las “leyendas” a las que refiere son las idas y vueltas que rodearon el rodaje. Se decía que se iba a filmar y no se filmaba; se decía que había un casting y no se hacía, se decía que habían elegido un actor y no era tal. 

Yo hice un par de castings para la película hasta que finalmente se concretó el proyecto”, contó Enriquez, cuyo personaje era la novia o el interés amoroso – si hablamos en lenguaje centennial – del personaje de Birabent. Su participación en el film se vio tristemente reducida por cuestiones de tiempo y presupuesto a la hora de realizar el corte final de la película que, como ya se dijo tuvo marchas y contramarchas hasta llegar al estreno el 3 de junio de 1993.

A la hora de hablar de sus momentos preferidos de la película, la intérprete que actualmente está al frente de @modocasting comienza su respuesta diciendo: “La película nos trajo a todos muchas alegrías y pasan los años y sigue siendo un objeto de recuerdo, un objeto de estudio y un objeto de homenaje«. Y, aludiendo a la casi treintena transcurrida, sostiene que aunque “ya pasaron muchos años” sigue sintiendo en el cuerpo el frío del invierno durante el que se rodó la película.

Las escenas que recuerdo con más amorosidad y con una cosa más sensorial en mi cuerpo todavía son las escenas en las que estamos casi todos bailando; los recitales de Tanguito, El amor es más fuerte, todas las escenas en La Cueva. Después de la escena en el puerto, ese amanecer que tuvimos que esperar todos para ir a filmar, hacía muchísimo frío, Valeria Enriquez.

Mirna Suarez, la actriz que interpretó a Silvita, también quiso ser de la partida de esta suerte de “reencuentro” en las páginas de Minúscula y desde Montreal, contó que su llegada al proyecto se dio porque acompañó a un compañero de teatro al casting y finalmente ella resultó elegida.

– ¿Qué recuerdo tenés de tu personaje? 

– Mi personaje era alguien duro en apariencia, pero esto era para esconder su fragilidad. Secretamente estaba enamorada de Tango, mirando siempre de reojo a Mariana con una mezcla de celos y resignación porque él la elegía a ella.

Charlando acerca de la composición de su personaje, la actriz revela que una herramienta que la ayudó mucho a la hora de interpretar a Silvita fue “aunque parezca superficial” preguntarle al director, Marcelo Piñeyro, si Silvia era linda.

“Él se sorprendió por la pregunta, pero luego de pensar un momento me dijo que no era para nada fea, pero que ella no se sentía linda. Ahí encontré mucho para trabajar. El hecho de no tener que hacer de «linda», me dio muchísima libertad para dar rienda suelta a la «guarra» y me permitió actuar y gesticular sin importarme cómo me veía. Fue la clave para sentirme relajada en las escenas, recordó.

Muchas de las escenas que habitan las más de dos horas que dura Tango Feroz son corales. Los recitales en la mítica “Cueva”, las encuentros en La Perla, el viaje en taxi amontonados para dar un concierto en el club familiar Glorias Argentinas. Sobre esta escena, la actriz contó que el elenco se reía tanto a la hora de filmarla que  tuvieron que interrumpir varias veces el rodaje. “No podíamos filmar de lo tentados que estábamos. El sonidista y el director no sabían cómo poner orden”, contó.

Más allá de todas las escenas mencionadas, hay una en la que todos los intérpretes reunidos en este texto coinciden en recordar: la escena del muelle, detrás del club de pescadores, donde Tango y Pedro (Mirás y Sbaraglia) tienen uno de los mejores diálogos del film. 

Tango (a Pedro que lo apunta con la cámara en mano): – ¿Qué filmás?

Pedro: – No filmo, tomo prisioneros. ¿Ves este momento? Desapareció. No vuelve más, en cambio si yo lo filmo queda preso acá adentro y no se puede escapar. Alguna vez vamos a ser viejos, pero acá vamos a ser siempre los de hoy. Siempre.

Nota de redactor: la película fue remasterizada a 20 años de su estreno y en el reestreno los protagonistas de esta escena reconocieron no haber dimensionado la fuerza del diálogo escrito por la dupla Bortnik/Piñeyro.


El último de los intérpretes en sumarse a estas páginas fue David Masajnik, quien interpretó al Ruso, el más fiel de los amigos de Tango en la película, y que hace algunos años me contó sobre su personaje que en realidad, en el guión original “El Ruso” era “El Gordo” y que el personaje cambió de nombre para que él le pusiera el cuerpo y el alma.

Cuando lo llamé para que me contara alguno de sus recuerdos de la filmación, le dije algo así como “contame alguna escena que sea tu preferida” y como podrán adivinar, me habló sobre el muelle.

«Una de las escenas que recuerdo con más cariño de la película de Tango es la escena que filmamos ahí en el puerto de pescadores, en la escollera sobre costanera”, contó.

Acerca del rodaje explicó: “Fue una jornada muy larga, estuvimos filmando toda la noche, hasta el amanecer, porque “había que hacer la toma del amanecer”, y nos la pasamos todo el grupete de la película desde bien temprano a la tarde juntos”. 

Si no me falla la memoria, esa noche antes de filmar estuvimos en mi casa todos y después nos fuimos para la zona de la costanera. Fue una jornada hermosa, todo lo que la película intenta reflejar habita en mi sentir en el recuerdo de esa noche«, David Masajnik.

Al rescate de la memoria de Masajnik llegó Mirna Suárez, que sin saber qué diría su compañero, contó que la escena del muelle “no fue nada simple” porque la primera vez que el elenco quiso grabarla las condiciones climáticas no los acompañaron, estaba nublado y se necesitaba el sol del amanecer.
La noche antes de filmar en el muelle de los pescadores fuimos a lo de David, estábamos toda la banda, el hijo de (Héctor) Alterio también. ¡La pasamos genial! Recuerdo que esa noche saqué una foto del grupo y en el estreno le di una copia a cada uno como recuerdo”.

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