RESEÑAS teatro

“Una muerte compartida”: pueblo chico, infierno grande

Se trata de una alternativa teatral que suelta una lluvia de conflictos, moja las emociones del espectador y las brota en llanto.   

“Saliendo de la Capital Federal, más que nada en los pueblos, una persona trans, gay, lesbiana, o lo que sea, corre riesgos. No puede besar a la persona que ama en público. No puede mostrarse. Lo cagan a piñas o hasta lo matan”, opina Paolo Giuliano, autor y director de la obra.

Paolo Giuliano

La historia transcurre en un pueblo del interior. Más precisamente dentro de la casa de los Benavídez. La madre, una mujer de emociones secas (Patricia Rozas); su hija, de una dulzura tan profunda como su mirada (Laura Correa) y el hijo, un revolucionario de pasiones nobles (Sergio Janusas).  

Hay dos vecinos, son hermanos, interpretados por Luciano Diani y Facundo Salomón, quienes penetran parasitariamente en la intimidad de los Benavídez. Manosean sus más oscuros secretos y los implosionan, salpicando problemáticas sociales profundas como el abuso, la persecución y el miedo; orbitando la identidad de género.

“Mi propósito inicial con el elenco fue el de trabajar en un registro cinematográfico, de actuación realista y muy naturalista, para que el espectador tuviera la sensación de estar espiando el interior de una casa, desde una ventana”, confiesa Paolo.

En «Una muerte compartida», cada personaje es un mundo en sí mismo y nunca se conecta con el otro en vano. Tienen sexo, acusan, maltratan, traicionan, someten; aman. Convierten al espectador en un guerrero contra sus propias heridas.

“Hay algo de cada personaje que navega en mi mundo personal y lo que entre ellos dialogan es mi manera de ver la realidad: los prejuicios, el amor, el miedo, el deseo y la frustración; todos enlazados en el guión”, admite el autor.

La obra se mueve sobre una inteligente propuesta escenográfica (Gabriela Delmastro), relatando un ambiente pueblerino honesto desde una mesa de madera con ángulos carcomidos y el cuero de un animal reposando sobre el sillón. Ningún objeto sobra, todo suma a aquella bien lograda rusticidad.

Romantizando con los conflictos del guión, la iluminación (José Binetti) marca las transiciones de cada escena con profundos silencios visuales. El diseño de sonido (Fernanda Martínez Mina) enriquece los vaivenes del texto y el vestuario (Gabriela Delmastro), logra un fiel anclaje al contexto. 

“Muchos de los personajes tienen que ver con mi mundo. Nací en Caminiaga, un pueblo chico del norte de Córdoba. Es un problema la aceptación de las diversidades en el interior”, reconoce Paolo, quien empezó a escribir el guión en 2020, durante la pandemia, con la intención de denunciar al respecto.


“Las identidades trans que han enfrentado su deseo de ser, fueron expulsadas de su propia familia y eso las lleva a prostituirse y vivir en la calle. Las expone a situaciones de vulnerabilidad. Esto pasa hoy en día”,

señala el autor.

La expectativa de vida de una persona trans ronda entre los 35 y 45 años. Tanto preocupa esto, que la versión 2021 de la Marcha del Orgullo LGBT de Buenos Aires, tuvo como consigna principal el reclamo por la activación de la Ley Integral Trans. Para dignificar al sector, protegerlo de la violencia y la discriminación. Dignificarlo con trabajo digno, acceso a salud y educación.

“Una muerte compartida” denuncia, pero también habla de la familia y sobre la importancia del amor dentro de la misma. Del amor de una pareja y de aquella otra familia que uno elige: los amigos. Es una experiencia honestamente cruda y simple, fiel al teatro alternativo. 

“Creo que lo más interesante, en estos tiempos, es hacer teatro para lograr que el espectador se vaya con preguntas. Que se cuestione a sí mismo y también a la sociedad. Que pueda identificar las cosas buenas de su vida. Todavía hay tiempo de cambiar, no todo está perdido”, concluye Paolo.

Se están presentando todos los viernes a las 20, en el espacio teatral La Tertulia (Gallo 826, Capital Federal) y las entradas las conseguís en Alternativa Teatral.


FICHA TÉCNICA

Dramaturgia y dirección:

Paolo Giuliano

Actúan:

Laura Correa

Luciano Diani

Sergio Janusas

Patricia Guillermina Rozas

Facundo Salomon

Vestuario:

Gabriela Delmastro

Escenografía:

Gabriela Delmastro

Diseño de luces:

José Binetti

Diseño De Sonido:

Fernanda Martínez Mina

Música original:

Fernanda Martínez Mina

Voz:

Marilina Mozzoni

Diseño gráfico:

Nahuel Lamoglia

Asistencia de dirección:

Carol Pitzer


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