ENTREVISTAS

«Hay que confiar en la voz que uno tiene», Verónica Carelli

Cada 3 de julio se celebra en Argentina el Dia del Locutor y la Locutora. Con el día como excusa, desde Minúscula entrevistamos a Verónica Carelli, locutora, periodista, doblajista, actriz, bailarina y fundamentalmente dueña de una de las voces que pueblan el aire de la radio.

En esta entrevista, además de repasar pasajes de su vida y su historia profesional, Carelli reflexiona acerca de la actualidad de la profesión y nos invita a repensar juntos el nuevo paradigma de la locución: una profesión en deconstrucción.


“Yo tengo relación con la radio desde muy chiquita”, empieza a contar Verónica Carelli, locutora, periodista doblajista, actriz y bailarina. Con estas palabras inaugura un recuerdo de su infancia que prueba lo que dice. “Mi mamá siempre escuchaba radio. Escuchaba ‘Magdalena Tempranísimo‘  y esa cortina se quedó impregnada en mi vida. Sobre todo los días de lluvia cuando ponían ‘Singing in the Rain’, relata.

Como en la mayoría de los hogares la radio es una compañía irremplazable, los más románticos dicen que es un integrante más de las casas porque a su inigualable ritmo se viven los días: se coincide o se discute con la voz que llega a través de los parlantes, se ríe o se llora a la par de las palabras que suenan para nosotros – aunque la radio llegue a los rincones más recónditos del país – uno siempre siente que quien habla se dirige a uno. Esto, palabra más, metáfora menos, ocurría también en el hogar de infancia de Vero Carelli con un plus, su padre es operador de radio, lo que le permitió conocer el otro lado de los parlantes desde muy temprana edad.

“Él también estudió en el ISER. Estudió de grande. Quería presentarse como locutor pero el examen era mucho más difícil en ese momento, tenía cinco instancias. Mi mamá fue en los ’90 a pedir el ingreso y no se animó. Papá había estudiado ingeniería, le había costado mucho entrar, mi abuelo quería que sea ingeniero. Con esos conocimientos pudo entrar muy bien como operador y empezar a hacer su camino”, cuenta Carelli sobre los primeros pasos de su padre en la radio.

“Antes de recibirse él trabajaba en radios en provincia, en radios más chicas;  yo lo acompañaba siempre a FM Sur en Escalada y me acuerdo de entrar a la radio y de ver una imagen que se repetía en muchas radios donde él trabajaba: todas tenían maples de huevos que hacían las veces de paneles acústicos para el estudio. Toda la situación de radio me encantaba. Yo sentía que estaba en un lugar donde tenía que estar siempre”, agrega la locutora.


El descubrimiento de la vocación

Cuando uno es chico no es raro que sueñe ser muchas cosas diferentes, sabrá el lector si el adulto se convirtió o no en lo que el niño prometió ser. En el caso de nuestra entrevistada, aunque sus ganas la llevaron a sentir que su camino estaba en profesiones muy diferentes a la Locución como la medicina forense, o la psiquiatría, a los doce años ya sabía que el germen de lo que sería su profesión estaba latente.

“Me acuerdo de estar en el colegio y decir: me parece que quiero hacer esto, me parece que es lo que me gusta”, cuenta Vero.


– ¿Cómo viviste la experiencia del ingreso al ISER?

 – De alguna manera yo me enteré que había un curso de pre ingreso, mi papá fue a averiguar, buscó las planillas y me anotó. Me acuerdo el primer día que entré al estudio 1 del ISER. Yo entré y dije “yo quiero estar acá, quiero hacer esto». Y eso es lo que me pasa cada vez que entro a un estudio de radio. Me dije si yo no entro de una, voy a seguir, no me voy a anotar en otro lado. Y éramos un montón, las paredes estaban llenas de hojas. Llenas en serio. Éramos entre 4.000 y 5.000 inscriptos y entrábamos 60. Yo siempre digo que zafé porque redactaba bien.

Para mí, el ISER fue una de las experiencias más lindas que tuve en mi vida.


– ¿Qué cosas te dejó tu paso por ISER?

– Me dejó un montón de amigos y colegas que están hoy, al día de la fecha y que nos aguantamos, nos sostenemos, nos damos recomendaciones. Y esa necesidad de seguir estudiando. Para mí, el último año del ISER fue revelador. Mi foniatra me hizo dar cuenta un montón de cosas que tenían que ver con mi voz y aún después recibida consulté con ella y me hizo dar cuenta de un montón de cosas que tenían que ver con ser uno. Con interpretar y hacer desde uno. Me quedaron las ganas y las ansias de seguir investigando, de seguir aprendiendo y formándome. Porque es una carrera que te enseña, pero a partir de ahí vos tenés que seguir estudiando y seguir formándote en todo lo que puedas.  


Una profesional en constante formación

“Seguir formándote en todo lo que puedas” palabras que Vero tomó al pie de la letra. Después de la Locución llegó el Periodismo, la Licenciatura en Comunicación Social, el estudio de teatro, actuación, doblaje y varias cosas más que dan cuenta de la curiosidad y sus ganas de seguir aprendiendo constantemente.  

– ¿Siempre tuviste en claro que querías estudiar Locución y Periodismo?

– Sí, siempre tuve claro que quería estudiar algo que tuviera que ver con escribir y con hablar. Desde los doce que tengo claro que quería trabajar en radio. Yo quería eso. Con el tiempo cuando entré a la carrera me di cuenta que era actuar y que a mí siempre me había gustado actuar y que todo lo que era locución era actuar; así sea doblaje, radio; todo lo artístico me gustaba mucho. Por eso después estudié teatro y canto. El periodismo también era una veta que a mí me gustaba mucho y cuando hice la Licenciatura en Comunicación Social en articulación con el ISER me gustó muchísimo. Tengo el corazón dividido porque el Periodismo me apasiona. Me apasiona la búsqueda de la verdad, de investigar, de traer cosas nuevas. En “Mejor hablar de ciertas cosas”, el programa donde estoy con Sergio Elguezábal, no hacemos temas de agenda comunes. Nos enfocamos en ambiente, en sustentabilidad; yo hago periodismo de tecnología, de género, ambiente, pero a mí todo lo que es el arte también me gusta, entonces eso lo extraño mucho y es un poco lo que hago a veces en POP.  

– ¿Qué recuerdos tenés de tu primer trabajo en radio?

– Mi primer trabajo en radio fue en un programa que hacíamos online con Axel Fritzler y Pablo Taboada hacíamos “Estamos en after”. Con Axel nos conocimos trabajando en un call center, me presentó a su pareja que era Pablo y me dijo que quería hacer un proyecto en radio, pagamos hora en una radio que salía por Internet y hacíamos humor. Ese fue primer trabajo en radio.


La actualidad de la locución: disculpe las molestias estamos en plena deconstrucción

Te voy a contar un pequeño secreto de la profesión, a la hora de plantear mentalmente una entrevista, los periodistas pensamos cientos de preguntas que vamos depurando para que en un tiempo razonable decanten y terminen en el papel o en la página que compartiremos con los lectores. A la hora de encarar una nota que tenga que ver con el Día del Locutor y la Locutora, es inevitable preguntar sobre la actualidad de la profesión que nos ocupa pero con el cuidado de no caer en lugares comunes, esa, es la perdición del periodista. Entonces, a esta altura de la entrevista se nos ocurrió preguntarle a Vero Carelli no sólo por su visión de la locución actual sino también por aquello que le hubiera gustado “aprender antes”. Ese tipo de cosas que nos hacen click en la cabeza, en el cuerpo y en el alma y nos regalan una nueva forma de ver y entender las cosas.


«A mí me dijeron que me tenía que formar y a veces siento que las cosas decantan. Me hubiera gustado quizá que me digan un poco más acerca  de qué se trataba el medio. O sea, te contaban de qué se pero no te contaban quizás las cosas más difíciles; tener un lugar como mujer por ejemplo. El lugar de la radio para la mujer era decir la hora, la temperatura, la humedad; la locución de piso«,

Verónica Carelli.

V: Quizás hay muchas mujeres locutoras que se sienten cómodas haciendo una locución de turno o presentado temas o se sienten cómodas haciendo locución de piso. Creo que si yo tengo que dar un consejo para las mujeres locutoras sería que hay que tratar de sacar adelante a la locución como era antes. Yo me acuerdo, tengo referentes en el ISER, que no eran simplemente “una voz que decía la hora y la temperatura”.

V: Si bien en la radio la voz de la mujer siempre fue pensada para acompañar y no para conducir, me parece que hoy está todo en jaque. La mujer siempre fue esa voz que no llenaba el espacio como el conductor masculino y eso no te lo decían, pero hoy todo está en deconstrucción. Además, la Locución todo el tiempo trata de ser quitada de su lugar, como algo que no es necesario, como que mejor que lo diga “un famoso”. El locutor tiene que seguir buscando esa forma de decir “así sea diciendo la hora, la temperatura y la humedad, tenemos que estar porque yo estudié para esto; estudiamos para esto y se estudia para esto”. No sé en qué momento se ha dicho que los locutores solo podemos hacer eso, cuando tenemos un montón de formación. Entonces hay que luchar por eso. Bien, desde un lugar bueno, desde el lugar de “yo vengo acá a laburar y vengo acá a aportar” me parece que eso es lo que está bueno decir.


 – ¿Cuál es el mayor desafío que te presenta la profesión?

La versatilidad. Por ejemplo, yo ahora soy periodista a la noche en Radio 10 pero en otros espacios hay que ser cada vez más versátil, plantear nuevos desafíos; a veces te achatás. Estas como en una situación en la que por ahí tenés que hacer dos o tres cosas porque hay mucha gente o porque con el Covid se han reducido mucho los espacios, entonces por ahí no estamos todos al aire y todos vamos haciendo cosas diferentes, a mí me pasa eso en la POP, entonces no estoy siempre al aire. El seguir proponiendo, seguir pensando, seguir craneando, integrar las redes sociales, integrar las nuevas tecnologías, eso es un gran desafío para mí, que si bien soy de usar las redes sociales las tengo un poco abandonadas por un tema de tiempo, de espacios y de cambios que hemos tenido en este último tiempo y nos han dejado patas para arriba.

Pero creo que la reinvención es  esa. Sobre todo en el ámbito publicitario hay muchas voces muy iguales, bien debes saber que cuando una voz pega es esa voz y es esa voz para todo. Entonces el plantear un esquema diferente, el seguir imponiéndote tu voz, porque también eso pasa, a mi me paso con mi foniatra, decir “che no sé qué me pasa que no me sale la voz. Bueno porque estas tratando de imitar otras voces”. Seguí confiando en quién sos vos. Hay que confiar en la voz que uno tiene y trabajarla. Es necesario seguir confiando en uno y ver que podemos dar. Si bien hay un montón de tendencias en el mercado, hay un montón de cosas que hacemos todos, está bueno seguir explorando y jugando.

Dentro de su labor humorística en el programa “Genio o Idiota”, Vero protagoniza una pieza de artística junto a Homero Pettinato en la que, con mucho ingenio, abordan “lo que sufren las locutoras en cada campaña publicitaria en manos de los creativos”.

Sobre el origen de la pieza, la locutora explicó: “Fue idea de Homero y me pidió a mí la colaboración para que ponga un poco lo que me había pasado a mí en forma exagerada. Fue algo muy natural. Son muy buenas esas piezas. A mi me divierte mucho grabar publicidad por eso mismo”

– ¿Tenés alguna anécdota de radio para compartirnos?

– Trabajé muchos años el fin de semana y es muy loco cuando tu operador empieza a ser tu familia. Hernán es uno de mis mejores amigos dentro de la radio. Cuando estaba en POP el fin de semana siempre íbamos a comprar a la mañana las galletitas, yo traía mate, él traía café. Me acuerdo que me cargaba la gente que me veía a la mañana temprano y sabía cómo me levantaba yo porque de repente entraba a la radio arrancaba el o clock y yo decía “5 de la mañana, la temperatura…” Me encendía de una manera que decían “esta piba es una enferma”, creo que esa es una de las cosas que más me acuerdo. Y me acuerdo que cuando en una época estaba a la noche, me había tocado hacer un reemplazo largo a la noche y como tenemos la ventana descubierta en la esquina, pasa cualquier cosa; encima yo siempre en horarios muy marginales. A la noche pasa cualquier borracho pasa de todo en ese horario. Una vez me pasó ver que un auto se paró y salieron cuatro o cinco vagos todos con sombreros árabes saltando tipo despedida de soltero y uno agarró y mostró el culo en la ventana mientras yo estaba leyendo una PNT y me entré a matar de la risa y no la podía terminar de leer.

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