SALUD

Gaslighting: un abuso emocional transformado en locura

¿Alguna vez te hicieron dudar de lo que sentías, pensabas o de los hechos que habían sucedido? ¿Expresaste tus sentimientos y te dijeron que algo no había pasado, que era solo un chiste o que eras una persona muy sensible?

El gaslighting es una de las técnicas principales en el abuso emocional que tiene como objetivo cuestionar los criterios, sentimientos, memoria y realidad de la víctima. Este término proviene de la obra de teatro estadounidense “Gaslight” o “La luz que agoniza”, de Patrick Hamilton. En la historia, el marido de la protagonista quiere quedarse con la fortuna de su mujer y hace de todo para que ella sienta que perdió la cordura.

El abuso emocional es mucho más difícil de identificar y reconocer que otros tipos de abusos. Este se basa en sacar a la luz los miedos profundamente arraigados de rechazo, abandono, falta de mérito, vergüenza y labilidad emocional mediante una alteración de la percepción.

En relaciones de abuso emocional o psicológico hay tres etapas: la idealización, donde la víctima idealiza ser un compañero perfecto ya que el abusador se lo hace creer. Después está la devaluación, donde el abusador comienza a aislar a la víctima de su entorno, la humilla y utiliza técnicas para que la víctima crea que perdió la cordura. Y por último el descarte, esta es la etapa final donde la víctima está totalmente aislada de su círculo familiar y social y está segura que ya perdió todo tipo de lucidez mental, depende 100% del abusador y este se deshace de la víctima para buscar una nueva.


¿Cómo podemos reconocer si una persona hace gaslighting

Hay ciertas frases muy utilizadas como “yo nunca dije eso»; “estás exagerando”; “sos muy sensible, no se te puede hacer un chiste”; “te lo imaginaste porque te juro que eso no pasó”; “estás delirando”. Con este tipo de frases lo único que consiguen es hacer dudar a la víctima de su realidad cuestionándose así si fue tan grave, invalidando las emociones o si realmente pasó lo que pasó.

También podemos hablar de distintas técnicas o tácticas del gaslighting:

  • Los abusadores dicen mentiras con tanta seguridad que hacen dudar a la víctima de su propio raciocinio. Son mentirosos compulsivos.
  • Niegan que alguna vez dijeron o hicieron algo aunque tengas pruebas haciendo así cuestionar tu realidad. 
  • Utilizan lo que es cercano y amado por la víctima para atacar por ese lado y debilitarlos emocionalmente.
  • Sus acciones no concuerdan con sus palabras.
  • Utilizan el refuerzo positivo para confundir, primero minimizan y humillan a la víctima; y después la idolatran, así esta piensa que volvió a la primera etapa de idealización y grandeza.
  • Trasladan la responsabilidad y la culpa hacia la víctima.
  • Tratan de poner el entorno de la víctima en contra suya o la víctima en contra de su entorno. Los sujetos que utilizan el gaslighting como forma de abuso son expertos en manipulación, aíslan a la víctima de su entorno para así poder tener más control. 

Pero todas estas tácticas o técnicas se pueden visualizar después de haber salido de este tipo de relación o tal vez viéndolo desde afuera. En este punto, es importante entender que la víctima está totalmente capturada por el abusador y que este la degradó tanto que no ve otra posibilidad de salida que no sea por la persona que comete el abuso. 


¿Qué hacer frente al gaslighting

Distintos profesionales de la salud proponen cuatro conceptos para prevenir el gaslighting:

  1. Valores: hacer una lista de tus valores de vida, como “pasar tiempo de calidad con mis seres queridos”, “ser fiel a mis pensamientos”, “viajar”, etc. Normalmente los valores funcionan como eje central de nuestros comportamientos, y en el momento en que alguien nos presione a violar nuestros valores sabremos que nos está manipulando.
  2. Respetar los sentimientos: hay que tener en cuenta que no hay sentimientos buenos o malos, que nadie puede decir qué sentir y qué no. Si alguien dice “esto me hace sentir triste” no está pidiendo una opinión sobre su emoción, simplemente está manifestando su emoción y tiene que ser respetada como tal. 
  3. Confiar en la intuición: cuando algo no concuerda es necesario examinar eso mismo, y a la hora de analizar la situación nuestra experiencia y sentimientos cuentan más que las del otro. 
  4. Límites personales: esta puede ser unas de las acciones más difíciles de concretar pero es muy importante saber cuáles son nuestros límites, poder hablarlo desde una comunicación asertiva y si esto no mejora pensar y analizar si realmente debemos seguir es esa relación. 

Si podemos notar que un ser querido está frente a esta situación es muy importante apoyarlo, intentar que empiece un acompañamiento con algún profesional con el cual se sienta cómodo, decirle que está acompañado, armar red. La red afectiva y terapéutica puede ser un antes y un después beneficioso para la víctima.

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