AMBIENTE

Plantar árboles, sembrar conciencia

La ONG Descontaminando realizó su primera acción junto a la comunidad de San Antonio de Areco. En una jornada excepcional, los voluntarios plantaron 150 árboles nativos donados por la organización en la Reserva Natural Parque Criollo. 


La tarde del sábado 15 de mayo era una típica tarde otoñal en San Antonio de Areco: la brisa fresca soplaba acompañada de un sol afable. Hacía calor pero era llevadero. En el cielo no se avistaba ni una sola nube. Cerca de las dos de la tarde empezó a haber movimiento en el Parque Criollo. Cada vez más caras jóvenes arribaban al predio. Estaba a punto de suceder algo grande. Más de 20 personas se habían reunido con un objetivo concreto: plantar árboles para sembrar conciencia.

Espinillos, ceibos, talas y cina cinas fueron las especies de flora nativa de San Antonio de Areco que eligieron desde “Descontaminando” para donar y plantar en la Reserva Natural Parque Criollo

El espacio de la reserva se creó por ordenanza municipal en el año 2020 con objetivos ambientales, turísticos y educativos. Se estima que, durante un período de intervención de tres años, se regenerarán dos ecosistemas representativos de la provincia de Buenos Aires: el pastizal pampeano y el talar.


La forestación como medida frente al cambio climático

El cambio climático es la variación significativa en los componentes del clima, que se da cuando se estudia un período prolongado de tiempo. La última década, del 2011 al 2020, fue la más cálida registrada. Este aumento de temperatura se da por el aumento de concentración de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera; que fue acelerada por el proceso de revolución industrial y de actividades como la quema de combustibles fósiles, la tala de árboles, la explotación agrícola, usos de energía y transporte o gestión de residuos.

Además del aumento de la temperatura, esto trae otras consecuencias como la pérdida de biodiversidad, cambios en los hábitats, aumento del nivel del mar o eventos climáticos más extensos y frecuentes.

Frente a esto, que tiene impacto en la salud ambiental, humana y animal, desde “Descontaminando” plantean que es necesario que los ciudadanos comiencen a replantear su vínculo con la naturaleza activando y promoviendo medidas de mitigación y de adaptación.

Adaptación: estas medidas tienen que ver con identificar los riesgos y actuar frente a las posibles consecuencias locales que puede tener el cambio climático sobre los sistemas productivos y las poblaciones más vulnerables

Mitigación: reducir la cantidad de emisiones y potenciar los sumideros de carbono (depósitos naturales o artificiales que absorben el carbono de la atmósfera y contribuyen a reducir la cantidad de dióxido de carbono del aire). Dentro de estas acciones conviven: el cambio cultural y los cambios de hábitos; la transición energética hacia energías que produzcan menos emisiones; y la forestación y reforestación para potenciar los sumideros naturales.


¿Por qué plantar árboles nativos?

El principal objetivo de la Reserva Natural Parque Criollo es recuperar dos ambientes pampeanos típicos: el pastizal pampeano y el bosque de tala. 

Por un lado, el pastizal pampeano es el ecosistema que ocupa casi toda la superficie de la provincia de Buenos Aires y provincias vecinas. Se trata de un mar infinito de pasto, no tiene discontinuidad; y cuando la hay es por agua. Esas lagunas o ríos frecuentemente estaban cubiertas de plantas acuáticas adaptadas a ese medio, por esta razón el tapiz vegetal nunca se interrumpía.

Actualmente, el pastizal pampeano, que es un gran sumidero de carbono liberador de oxígeno a la atmósfera, se ve alterado, explotado y degradado por la producción agropecuaria.

Además, hay un ecosistema muy reducido en el noreste de la provincia de Buenos Aires que acompaña todas las costas de los grandes ríos: el bosque de tala o talar. Es un bosque que se instala a orillas de estos grandes ríos y arroyos, es el único ecosistema boscoso en nuestra provincia. Tiene hierbas, arbustos y árboles, y es muy biodiverso. La flora y la fauna asociada a ese bosque es muy particular. 

Sembrar especies nativas colabora con la restauración del ambiente y la recuperación del paisaje original. Contribuye a sostener el equilibrio del ecosistema y a la conservación del suelo, y sirve para que se pueda refugiar, alimentar y reproducir la fauna local, que distribuye semillas y poliniza flores atrayendo otras especies como aves y mariposas. 


Sobre “Descontaminando”

“Descontaminando” nació el año pasado como iniciativa de Sebastián García y Rocío Tabares, jóvenes activistas de San Antonio de Areco. Desde la organización explican que tienen por delante un objetivo claro y simple: contagiar y promover proyectos y actividades para construir una sociedad amigable con su entorno ambiental.

Su foco principal es la creación de alianzas con el sector público y el sector privado, para impulsar grandes proyectos con impacto directo sobre el planeta, como la forestación de grandes áreas o la creación de plantas de energía limpia.

Por otro lado, planean educar e incentivar acciones simples relacionadas con hábitos individuales, como el reciclaje, la reducción de plásticos, el cuidado de espacios públicos, la plantación de árboles nativos, o el uso eficiente del agua, el transporte y la energía. 
“Creemos que el cambio real no lo hace una organización, sino la comunidad. Nosotros no pretendemos ser los protagonistas, sino ser quienes plantean, piensan, e impulsan proyectos que serán ejecutados por la comunidad”, explica Sebastián García.

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