SALUD

Virus mental: cómo afrontar la segunda ola

La incertidumbre. La imposibilidad de proyectar a largo plazo. El miedo al contagio. La sensación del loop eterno. El hartazgo de las teorías infinitas. La paranoia social. El cansancio de la rutina.  La angustia causada por una muerte cada vez más cercana. El coronavirus trajo consigo secuelas psicológicas que, al día de hoy, seguimos padeciendo.


La principal cara de la pandemia por COVID-19 tiene que ver con una crisis en el sistema de salud que devino en encierro, en posterior y actual crisis económica. Hoy estamos conviviendo con el estado de emergencia y alarma como una constante.

La otra cara, quizás más oculta, de esta crisis mundial son las consecuencias psicológicas: que podríamos resumirlas en ansiedad y depresión. Pero, ¿cuánta incertidumbre y estrés podemos soportar en nuestras vidas?

Las catástrofes impactan en nuestro estado mental, estamos transitando de manera colectiva por una fase compleja en esta segunda ola pandémica. Es decir, en la actualidad – también a corto y a largo plazo – se refleja lo que se conoce como trastorno de estrés post traumático (TEPT). Los desastres y acontecimientos traumáticos masivos siembran secuelas psicológicas consideradas duraderas. 

Como primera medida preventiva para lo que se conoce como “Emergencia ante situaciones de crisis” incorporamos en nuestras vidas los ya conocidos “protocolos”: uso de barbijo, alcohol, sanitización, medidas estrictas de aislamiento, burbujas, la virtualidad, etc. Esta primera instancia ofrece mitigar el estrés ante tanta incertidumbre.

Ahora bien, cada grupo etario se está viendo afectado de manera directa o secundaria. Es decir, conocemos personas que han contraído COVID-19 y lo transitaron dificultosamente, otras que no; personas en pleno duelo por perder a miembros de su familia o amistades; otras más afectadas en niveles laborales, habitacionales, económicos; proyectos pospuestos, que finalizaron o incluso que emergieron; parejas separadas, pero también nacimientos esperados; estudiantes estancados, pero también liberados; infancias encerradas; visitas postergadas; viajes cancelados.


Algunas claves para mitigar el impacto

No podemos separar lo que sucede a nivel colectivo con nuestras individualidades. Es por eso que lo que buscamos hoy en día es aliviar el impacto en nuestra salud mental, aceptando ciertas cuotas de incertidumbre y estrés, pero regulando su monto, cantidad y calidad. 

El afrontamiento para este año comprendiendo nuestro panorama colectivo es el siguiente:

  • Entender y aprender del 2020: sí, seguimos frente a una pandemia, pero en este tramo podemos equilibrar cierto nivel de perplejidad en torno a ella. Ya conocemos, entendemos y adoptamos las reglas de esta realidad para nuestras vidas.
  • Asegurar nuestra seguridad emocional y física: ya sabemos lo importante del rol social en nuestras vidas y de mantener contacto con el entorno. Pero también es fundamental nuestra estabilidad interior, y eso incluye mover nuestro cuerpo y explorar nuestras emociones. Prestando especial atención si la mayoría de nuestros pensamientos son negativos, alejados de la realidad o distorsionados, para realizar una adecuada consulta profesional.
  • Identificar necesidades inmediatas: su finalidad es no tener una lista interminable de quejas y malestares. A veces hay que ser más estrategas con las preocupaciones ya que, si están todas al mismo tiempo, no podremos idear un plan de acción para las posibles soluciones. Poder separar lo importante de lo urgente genera un orden a seguir.
  • Colaborar y apoyar: desde tu lugar en el mundo. Si pasaste por una situación compleja durante este tiempo y sabes de alguien que está pasando por algo similar, animate a preguntar cómo lo está llevando. Las personas o comunidades que se organizan – prestando un oído, su tiempo, donando elementos, colaborando, ayudando a informar, a visibilizar – son grandes generadoras de posibilidades. Adoptar una posición activa hace que reduzcamos el impacto del estrés, podamos lidiar y afrontar mejor los eventos displacenteros que se presenten.  

No dudes en consultar a equipos especializados en salud mental o a psicólogos/as de tu confianza ante cualquier sintomatología que te preocupe. Sin dudas, una pronta atención, intervención y seguimiento permiten reducir riesgos. Profesionales de la salud estamos en colaboración activa en los estados de emergencia.


Psicóloga Erica Gatica
MN 66923
MP 25952

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