CULTURA

El regreso Los Abuelos de la Nada: una costumbre argentina

En esta nota exclusiva para Revista Minúscula, Juan del Barrio, tecladista de la banda, abre para nosotros el baúl de sus recuerdos y nos anticipa cómo será el esperado regreso de Los Abuelos al mítico Teatro Ópera.

Nacidos de la imaginación de Miguel Abuelo, uno de los pioneros de nuestro rock nacional, «Los Abuelos de la Nada» comenzaron a sonar en las calles de aquel Buenos Aires de finales de los ’60 y nunca más dejaron de hacerlo. Sus canciones forman parte del ADN musical de los argentinos porque, seamos realistas, ¿quién no tuvo que esperar Mil Horas por alguien?; ¿puede alguno a caso contradecir al poeta que afirmó que más allá de toda pena la vida es buena? Por esto y muchos motivos más, la banda que soñó «Miguelito» se transformó en una verdadera Costumbre Argentina y es por eso que para no desesperarnos, anticipamos su regreso en la víspera de su show en Buenos Aires.

En esta nota exclusiva para Revista Minúscula, Juan del Barrio, tecladista de la banda, abre para nosotros el baúl de sus recuerdos y nos anticipa cómo será el esperado regreso de Los Abuelos al mítico Teatro Ópera.


Los Abuelos de la Nada: Formaciones y Transformaciones

En 1968, los debutantes Abuelos de la Nada grabaron su primer simple que incluyó «Diana Divaga» y «Tema en Flu sobre el planeta».

Primera formación de Los Abuelos de la Nada

En 1981, luego de diez años viviendo en Europa, Miguel Abuelo regresó a la Argentina y Junto a Gerardo Horacio López von Linden, más conocido como Cachorro López, comenzaron a delinear la segunda formación de Los Abuelos. Aquella que grabó los discos «Los Abuelos de la nada» – en 1982 producido por Charly García -; «Vasos y Besos» (1983); «Himno de mi Corazón» (1984); y el inolvidable «Vivo en el Teatro Ópera» (1985).

«Ir a más» versión original 1982

Juan del Barrio conoció a Cachorro López gracias a un amigo en común poco antes de que el bajista emigrara hacia el viejo continente. A su regreso, López contactó al tecladista con una propuesta: sumarse a Los Abuelos de la Nada.

«Cuando volvieron, Cachorro se comunicó conmigo y me propuso ser parte de la banda; pero yo estaba tocando con Luis Alberto (Spinetta) en Spinetta Jade, entonces no me fue posible sumarme a Los Abuelos.

Después pasaron unos años, ellos se hicieron famosos, grabaron en Ibiza el disco “Himno de mi corazón”, le metieron muchos teclados, mucho tecno. Pero cuando había que presentarlo en vivo, Andrés (Calamaro) no quería hacerse cargo de todo el lío de los sintetizadores; él quería cantar y tocar el piano, entonces me propusieron asumir la función de tocar los teclados y así fue como empecé.

«Cosas Mías» versión 1986

De 1988 a 2021: 33 años esperando volver

Existen pocas bandas dentro de la historia del rock nacional que pueden ostentar la vigencia que «Los Abuelos de la Nada» poseen. Más de treinta años lejos de los escenarios no bastaron para apagar el romance de la banda con su público. Es que aún hoy, en pleno siglo XXI, las distintas generaciones crecen bajo la influencia de sus acordes. Cambiaron los formatos de reproducción pero la música siempre se mantiene. Del Winco al Walkman; del Walkman al Discman y de ahí al mp3 hasta las tiendas digitales; he aquí la prueba más contundente de que la banda que soñó Miguel Abuelo se convirtió en una verdadera Costumbre Argentina.

«Desde 1988, cuando tuvimos que dejar el proyecto, siempre tuvimos la fantasía de rearmarlo. Pero por una u otra razón no había sido posible», cuenta del Barrio.


¿Cómo se gestó la vuelta de Los Abuelos?

– Durante 2019 yo estaba tocando en un bar de San Telmo, con mi banda “3 Eléctrico” y lo invité a «Choco« a participar de un show a tocar un par de temas de Los Abuelos; también vino Gato Azul Peralta (hijo de Miguel Abuelo). Ahí fue cuando Choco me dijo que con Gato tenían la intención de volver a armar Los Abuelos. Lamentablemente Choco partió en medio de la cuarentena así que quedamos en la formación de ahora: Sebastián Peyceré en batería, Kubero Díaz en guitarra, Gato Azul en vocales, Alberto Perrone en el bajo, Jorge Polanuer en el saxo-, Frankie Langdon como vocalista y su servidor en teclados. Esta es la formación básica con la que vamos a tocar en los shows del Ópera; a la que le vamos a incorporar un coro y un montón de invitados.


Lo que la pandemia se llevó (y lo que nos dejó)

El regreso de la banda a los escenarios porteños estaba – como tantas otras cosas – originalmente planeado para marzo del 2020 pero se vio postergado por la pandemia. A pesar de eso, ni siquiera el coronavirus pudo evitar que Los Abuelos hicieran su show debut en Perú, el 7 de marzo del año pasado.


«Fuimos y debutamos en Lima, pero a la semana de que habíamos vuelto empezó la cuarentena. Entonces, ante la imposibilidad de reunirnos a ensayar y tocar en vivo, empezamos a armar versiones de clásicos de Los Abuelos, un poquito aggiornadas, con algunos toques nuevos y con invitados», relata del Barrio.


Invitados muy especiales para el regreso: el backstage de las reversiones

Al preguntarle sobre los invitados que participan en las versiones que estarán en el nuevo disco de Los Abuelos de la Nada, del Barrio afirma que ellos son muy especiales.

«Algunos ya estuvieron en Los Abuelos, como Gringui Herrera, y Gustavo Baztarrica, pero también invitamos a personalidades de otro terreno, no del palo del rock: Benjamín Amadeo, que cantó una versión excelente de ‘Costumbres Argentinas’; e Hilda Lizarazu y Natalie Pérez, que hicieron ‘Himno de mi corazón’. Tanto Natalie como Benjamín pertenecen a otra generación distinta a la del tipo que escucha la banda, pero ellos sí escuchan Los Abuelos a pesar de hacer otro tipo de música porque crecieron con esta música de fondo. Ricardo Mollo y Manuel Moretti cantaron ‘Lunes por la madrugada’, Javier Malosetti participa en ‘Cosas mías’, Willy Piancioli de Los Tipitos en ‘Tristeza de la ciudad’, Miguel Zabaleta y Connie Isla en ‘Chalamán’. Todos estos personajes maravillosos que participaron en estas versiones están todos invitados a los shows del Ópera en Buenos Aires«, cuenta del Barrio.


El regreso al Teatro Ópera: volver a casa

El esperado reencuentro de la banda con su público en Buenos Aires tiene fecha y localidades agotadas. Será mañana en el Teatro Ópera, el mismo escenario sobre el cual, hace 36 años se registraron las canciones del disco en vivo.

– ¿Cómo estás viviendo esto de la función agotada para el regreso al Ópera?

Lo de las entradas agotadas es algo que no nos sorprendió, no por hacernos los cancheros sino porque nos venía pasando incluso antes de tocar. En cuanto empezó a circular la noticia de que íbamos a hacer una gira con Los Abuelos, ésta fue recibida con mucha alegría; siempre recibimos comentarios muy positivos. Lo sentimos de las distintas generaciones, yo creo que Los Abuelos son un clásico ya. Nosotros tenemos la facilidad de encarar esta nueva etapa con el diario del lunes. No tenemos que remar para poner el nombre de la banda en algún lugar, el nombre de la banda ya está instalado desde hace rato pero lo que sí tenemos es la responsabilidad de responder a este compromiso. Siempre tratamos de dejar lo mejor porque, al fin y al cabo, todo lo que hacemos no tienen sentido si no hay público del otro lado; la cuestión presencial es definitiva.

La presencialidad es una ceremonia íntima entre el artista y su público.

– Exacto. En esa ceremonia es tan protagonista el público como el artista porque el artista es el que está generando una situación, pero después eso encarna en la gente que lo está escuchando. Da una reacción, todo eso es energía que habita el lugar en donde está sucediendo eso y sin el público realmente siempre va a estar incompleto el asunto. Nosotros lo hacemos con mucho amor, con mucha alegría de poder reencontrarnos con la gente y con la intención de darles lo mejor.


A la memoria de Miguel y LA celebración de la vida: El Lei Motiv de Los Abuelos

Alguna vez Miguel Abuelo manifestó su deseo de que «Los Abuelos de la Nada», la banda a la que apostó aún antes de que hubiera músicos en ella, siguiera tocando más allá de él. Porque Los Abuelos nunca fue un mero proyecto musical personalista; sino que fue la materialización musical de su mirada sobre el mundo y las cosas. Así lo entienden sus compañeros y por eso, como ya se mencionó, el regreso siempre estuvo pendiente y mañana se concretará frente al público de Buenos Aires donde no faltará el recuerdo de Miguel por eso, para decir «chau» – como a él le gustaba – esta entrevista termina recordándolo.

«Me acuerdo una vez que estábamos haciendo una gira con otra banda. Íbamos en dos micros porque había cuatro o cinco bandas, entre ellas Los Abuelos. Estábamos en la ruta, llegando a Neuquén, paró el micro, bajamos y después no encontrábamos el micro. Se habían ido sin nosotros. Nos dejaron abandonados, así que terminamos caminando hasta la parada de un colectivo local de la zona que nos acercara hasta Neuquén. Ese viaje fue una situación completamente absurda. De esas hay un montón. Una vez volviendo de una gira también, Miguel se bajó en el medio de la ruta a las cuatro de la mañana y se quedó ahí, no quería subir al micro y se fue por la ruta», recuerda Juan del Barrio, sin esconder las risas que evocar a «Miguelito» le generan.

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