ENTREVISTAS

A 18 años de «Chapusongs», el disco que creció con vos

En una entrevista exclusiva a Eduardo Schmidt, músico bonaerense, repasamos "Chapusongs", el tercer disco de Árbol. El paso de Schmidt por la banda de Haedo concluyó en 2006 y fue entonces que comenzó su carrera como solista. Su último material discográfico, "Croto", fue editado y publicado en octubre de este año.

En una entrevista exclusiva a Eduardo Schmidt, músico bonaerense, repasamos «Chapusongs», el tercer disco de Árbol. El paso de Schmidt por la banda de Haedo concluyó en 2006 y fue entonces que comenzó su carrera como solista. Su último material discográfico, «Croto», fue editado y publicado en octubre de este año.

Por Sebastián Romero


Dicen que “la consagración” de una banda de rock es algo que se construye con el tiempo, algo que puede llegar en algún momento o no llegar jamás. Para Árbol, agrupación oriunda de “la república separatista de Haedo”, la popularidad llegó con su tercer disco de estudio: “Chapusongs”.

El disco, producido por Gustavo Santaolalla, se publicó en 2002 y según la revista “Rolling Stone” fue considerado uno de los mejores discos del año.

A 18 años de la salida del disco, Eduardo Schmidt, ex vocalista del grupo, repasa para Minúscula los recuerdos de la grabación del disco que consagró a la banda dentro de la escena under del rock nacional de principios del nuevo milenio.  


Chapusongs” es un disco fundamental en la banda de sonido de las adolescencias de principios de los 2000. Una mezcla de estilos habita el tercer trabajo discográfico de Árbol, desde el folcklore al hardcore, pasando por ska y terminando en rock. Compuesto por 14 canciones, contiene clásicos inoxidables como “La vida”“Ya lo sabemos” y “Cáscara Máscara”.


-¿Cómo fue la grabación del disco?

El proceso de grabación de Chapusongs fue muy interesante porque ya habíamos hecho un primer disco con Santaolalla que era “Árbol”. Era muy común en esa época que las bandas después de seis o siete años grabaran su segundo disco y consolidaran su identidad sonora; y para nosotros también fue así.

En Chapusongs muchas de las cosas con las que experimentábamos, con las que íbamos probando en los primeros demos y en el primer disco – «Jardín Frenético» –, de alguna manera se consolidaron. Esto de mezclar folclore con hardcore; violines con guitarras eléctricas; armonías a dos voces.

Al preguntarle sobre la canción que da nombre al disco, el ex vocalista de la banda – que continúa escribiendo su historia musical como solista – afirma: “Chapusongs habla de lo que identificó musicalmente al grupo: el tocar diferentes estilos, algunos que sabíamos y que dominábamos y otros en los que, de alguna manera, chapuceábamos. Era una forma de rescatar a la música que está tocada chapuceramente que muchas veces es mucho más auténtica que la música profesional y bien grabada”.

Para poder grabar la canción, la banda recorrió 400 kilómetros a bordo de un estudio móvil. La travesía tenía como fin tocar junto con la banda municipal de Ayacucho. “En aquel momento había muy pocos estudios móviles; con músicos profesionales no hubiese podido salir ese tipo de sonido y como dice la canción ‘cumbia, reggae y cha cha chá‘; hacíamos de todo. Éramos una banda que se le animaba a todo”, detalla el cantante.    

Sobre el nombre del disco, Schmidt explica: “Chapusongs, además de estar relacionado con algo chapuceado, tenía que ver con el agua que era algo que conceptualmente yo quería trabajar en ese disco; por eso también la presentación fue con un submarino amarillo como un homenaje a Los Beatles y al agua.  Para mí cada disco tenía que ver con un elemento, tierra, fuego, aire y agua, este era el disco del agua. Chapucear en una palangana o en una Pelopincho tenía que ver con el espíritu infantil que el grupo tomaba para hablar de cosas serias y adultas”.


– ¿Cómo fue la composición de “La Vida”?

La vida” para mí es muy especial. Fue uno de los primeros temas en los que sentí que la melodía era alucinante. Siempre pensé que la letra era lo más importante, me siento más letrista que melodista y la melodía de «La vida» no la quería cambiar para nada. Por lo general, la pelea que tenemos con nosotros mismos los que hacemos canciones es que si una melodía es muy linda es muy difícil ponerle letra y si una letra es muy linda muchas veces es difícil ponerle una melodía que también sea lindísima. La letra de esta canción a mí me sonaba un poco naif, era para mí un poco como de orador evangelista: “La vida… y tu cree y vas a mejorar”, pero como encajaba perfecto con la melodía la acepté. Me la acepté a mí mismo en función de que la melodía estuviera como la había pensado. El hecho de que sea punk para mí era muy importante también, tener en el repertorio siempre canciones arriba, que haya pogo, que haya baile, que haya festejo.

Me llevo mucho tiempo componerla. Me acuerdo de estar de vacaciones con la familia y yo encerrado en una pieza escribiendo porque hasta que no la terminara no iba a estar tranquilo. Justamente por lo complicado que es ponerle letra a una melodía que es tan linda. Es una canción que me dio muchas alegrías y obviamente la sigo tocando.


No se puede hablar de este disco sin repasar “Ya lo sabemos”, el tema compuesto por la dupla creativa que supieron conformar Pablo Romero y Edu Schmidt. Al preguntarle sobre la canción, este último explica: “Como muchos saben, muchas canciones son compuestas de a dos, por lo general es uno el que la lleva y el otro complementa o le ayuda a cerrarla. Lennon y Mc Cartney tenían como las canciones que después cuando las editaban algunas ponían Mc Cartney/Lennon y a veces ponían Lennon/Mc Cartney porque el que ponían primero en la firma era, de alguna manera, el que más autoría tenía”.

“Ya lo sabemos” es una canción que hicimos con Pablito Romero, el otro cantante de Árbol, y que principalmente la trajo él a esas reuniones que teníamos de componer todos los días y a mí me encantó.  Nos llevábamos muchas canciones había como una especie de competencia sana de llevar canciones canciones canciones y hacer que la canción crezca como jugar juntos a eso.

A mí me encantó el tema, yo participé un poco redondeando alguna estrofa, el solo de violín y medio que ayudándolo a redondearla para que termine siendo la canción que quedó, que es bastante redonda.

Yo la sigo tocándo, es una canción que sigue siendo muy emotiva para mucha gente y mismo gente que por ahí no conocía el grupo, cuando la escucha se acuerda que la había oído y se emociona, así que es muy importante también a la hora de los shows.


-¿Cómo viviste la presentación del disco?

La presentación del disco fue muy importante. En Cemento estrenamos muchas canciones y filmamos el video de «La Vida«. Nosotros veníamos de llenar el Mocambo, de 30 personas a 80, a 150 y hasta que quede gente afuera; y nos animamos a hacer un Cemento. La convocatoria era que el quería aparecer en el video de «La Vida» vaya a hacer pogo y cuando salimos para hacer el video habían como 700 personas. Fue muy repentino para nosotros y muy consagratorio porque con 700 personas en Cemento significaba que, de alguna manera, pasábamos a ser una banda “grande”.

Me acuerdo todo eso, de estrenar la canción, filmar el video, Cemento lleno, todo en un mismo día, fue increíble.

-¿Qué recuerdo conservás del disco a 18 años de su salida?

De «Chapusongs» tengo muchos recuerdos. Fue el disco con el que más empezamos a girar; los últimos veinte años fueron una gira ininterrumpida que empezó con este disco. Empezamos a ir al interior, realizamos los primeros shows en Córdoba, Rosario, Mendoza, Jujuy. A mí lo que más me gusta de ser músico es viajar. Recuerdo muchos viajes, muchas anécdotas muy divertidas.

La grabación que fue muy compleja; hay arreglos de cuerdas, charangos, creo que es el disco que mas representa la esencia de lo que fue Árbol y mucho de lo que yo seguí siendo como músico. Esta mezcla de folklore con el rock y las guitarras distorsionadas, creo que es el disco donde más se ve. Es el primer disco donde las armonías de voces son tan importantes, las melodías, las letras, a mí particularmente es el disco que más me gusta de Árbol.

Recuerdo que hubo una presentación en El Teatro que hicimos un submarino amarillo de cartón y que la idea era llevarlo de gira, pero cada vez que subíamos al micro el submarino se iba deteriorando hasta que quedó todo hecho un bollito. También hemos ambientado escenarios como si fuera el fondo del mar, como si fuera Bob Esponja, en esa época lo miraba mucho con mi hija que era muy chiquita.

Para mí fue un momento muy importante, de crecimiento y consagratorio dentro del under; porque si bien “Guau” fue el más masivo, creo que en “Chapusongs”  fue donde nos dimos cuenta de quienes éramos como músicos.

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