CULTURA

Emergencia cultural: una radiografía de la situación de los artistas

El colectivo de artistas autoconvocados de San Antonio de Areco se organizó, autogestionó y manifestó para que se declare la emergencia cultural en nuestra localidad. Con una impresionante convocatoria y luego de meses sin haber podido reactivar sus economías, usaron su arte como método de protesta en una peña emergente. 

El colectivo de artistas autoconvocados de San Antonio de Areco se organizó, autogestionó y manifestó para que se declare la emergencia cultural en nuestra localidad. Con una impresionante convocatoria y luego de meses sin haber podido reactivar sus economías, usaron su arte como método de protesta en una peña emergente. 

Por Alfonsina Carissimo


El pronóstico decía que iba a llover. El día estaba pesado y el cielo gris. El panorama era desalentador. Se acercaban las siete de la tarde cuando se escuchó, a lo lejos y casi como si fuera un recuerdo, el sonido de una murga. Desde la calle Arellano podían verse los cuerpos que marchaban con sus instrumentos, que sonaban al unísono, en dirección a la plaza principal. La música inundó cada rincón del empedrado oscuro; cada vaso en cada bar se apoyó; cada celular se apagó; y cada ojo se posó en esa escena. Se trataba de la murga de la Escuela de Arte, La Diablada. Se dirigían hacia la peña organizada por el colectivo de artistas autoconvocados de San Antonio de Areco.

Actores, músicos, artistas plásticos, fotógrafos y más trabajadores del arte de nuestra localidad organizaron el sábado una peña emergente en la plaza principal. Se expusieron pinturas, fotografías y producciones audiovisuales para que los vecinos caminen y recorran el espacio; además de varios números musicales y teatrales. El evento cultural tenía una consigna y era clara: “emergencia cultural ya”

Con la situación de la pandemia mundial, artistas de todo el país se sumaron al pedido de la declaración de la emergencia cultural en sus ciudades. Pero el caso de Areco no era el mismo: el sector cultural se encontraba en una situación de extrema vulnerabilidad incluso desde antes de la pandemia. La gestión actual del intendente de Juntos por el Cambio, Francisco Ratto, demostró por medio de diversas acciones su desinterés por la cultura y esto fue lo que desató la emergencia cultural.

El ajuste en el presupuesto de los corsos del año pasado; el intento de cierre de la Tienda de Arte del museo de la Usina; la baja del comodato de la Escuela de Arte; la destrucción de un mural de ESI en ese mismo edificio y el destrato con el sector cultural son solo algunos de los hechos por los cuales el colectivo de artistas autoconvocados manifestó que debe declararse la situación de emergencia.

Si bien todos los sectores de la sociedad se vieron afectados por el confinamiento a causa del COVID19, cada rubro debió adaptarse a las nuevas normativas y, así, seguir con sus labores. Pero, si bien los artistas ajustaron su manera de hacer shows y se adaptaron al streaming, desde la Secretaría de Cultura del Municipio no se trabajó para crear espacios en los que pudieran mostrar su arte durante la pandemia.

Con respecto a los shows digitales, Luciano Conesa, artista circense, manifestó: “El vacío después de terminar un show era muy grande. Después del streaming mi casa quedaba armada como un circo y eso era muy angustiante”.

Conesa, junto a Sol Fernández Beschtedt, conforman la agrupación “Los Risotto Producciones” y se dedican a realizar espectáculos de circo y teatro en eventos sociales. Pero sin cumpleaños, reuniones, ni fiestas, Los Risotto se vieron imposibilitados para realizar animaciones y debieron mutar a los shows digitales.

En la lucha del sector cultural los jóvenes artistas cumplieron un rol fundamental. Luego de las diversas manifestaciones que se realizaron para lograr que desde el Municipio se escuche a los trabajadores del arte, Santiago Colatruglio, Iván Celli y Teo Peralta se presentaron en la oficina de la Secretaría de Cultura para solicitar que se abra un espacio de diálogo entre las dos partes.

Gracias a la iniciativa de estos tres jóvenes artistas, ya se llevaron a cabo cinco reuniones. En un comienzo esto evidenció un cambio positivo: parecía que estaba por comenzar una instancia de diálogo que no habían logrado concretar en toda la pandemia. Pero, eventualmente, las reuniones dejaron de prosperar. El sector cultural pidió que se declare la emergencia cultural en Areco ya que, si desde la Secretaría de Cultura no se les brindaba apoyo ni herramientas, éstas se podrían hacer llegar desde provincia o nación. Pero la respuesta a este petitorio fue negativa; desde el Municipio expresaron que sí contaban con las herramientas y que no utilizarlas se trataba de una decisión política.

Además, se llevaron propuestas concretas para reactivar la cultura y, reunión a reunión, no se veían avances ni respuestas. Lo más alarmante ocurrió la última vez que se reunieron: el Jefe de Gabinete, Miguel Amadeo, no dejó participar a Santiago Colatruglio, actor de teatro, con la justificación de que un menor de edad no podía reunirse con un funcionario público. Luego de asesorarse con un abogado, los padres del joven autorizaron a que esté presente, pero las puertas se le cerraron otra vez y Colatruglio no pudo participar.

Este conflicto llegó incluso al Concejo Deliberante: la concejala del Frente de Todos Ana Laura Fuentes homenajeó en la última sesión del 11 de noviembre a los jóvenes arequeros por diversos proyectos que presentaron y repudió el accionar del Jefe de Gabinete en la última reunión con el sector cultural. “El 40% de las personas que deciden quiénes nos gobiernan son las pibas y los pibes. ¿Y no pueden entrar a una reunión con el Jefe de Gabinete porque son menores de edad?”, manifestó Fuentes.


«Una de las gotas que rebalsó el vaso fue la censura hacia algunos de nosotros. No sólo en mi caso particular, sino que varios de los artistas que formamos parte del sector cultural estamos bloqueados de las redes de cultura del Municipio», contó Santiago Colatruglio.


El evento que llevó a cabo el sector cultural, además de haber tenido un tinte de protesta, se realizó para festejar la tradición. «Me emocionó que haya venido tanta gente, hacer esto fue algo hermoso. Lo vemos como un avance, gracias a esto se van a generar otras cuestiones y se van a ampliar las propuestas», expresó Colatruglio con respecto al éxito de la peña.

Desde que comenzó el evento se respiraba un aire cálido. El cielo se había despejado y cada vez eran más personas las que recorrían los puestos artísticos. El escenario se montó en la esquina de las calles Alsina y Mitre y los niños ocuparon la primera fila de espectadores. Los números variaron desde muestras unipersonales de teatro hasta shows de bandas de música. 

A lo largo de las cuatro horas que duró la peña hubo tiempo y espacio para todos los artistas: Luciano Conesa y Gerardo Grasl fueron los encargados de las presentaciones y de organizar la jornada con personajes humorísticos. Desde las artes dramáticas, Santiago Colatruglio y Agustín Ravassio realizaron un número teatral; Braulio Vega Santana, Iván Celli, Estefanía Regner y Sergio «Checho» Flores realizaron intervenciones a lo largo de toda la jornada; y Teresa Aiello y Juan Carlos “El Chino” Barro, ambos artistas escénicos, realizaron números unipersonales. Sol Fernández y Lucía Conesa sumaron un show de malabares; la murga La Diablada acompañó con su música y así también lo hicieron el ensamble de vientos del Galpón Chamico, César Gonzáles y Walter Ratto, Valeria Santagada, Brenda Maidana y el grupo Sin Estribos. El sector de artistas plásticos también estuvo presente: Magalí Solís Leiton, Alejo Bianco, Néstor Mahmud y Camila del Huerto Loza mostraron sus obras. Además, Luna Zanou y Abigail Toledo, jóvenes fotógrafas, expusieron sus trabajos fotográficos, y Luisa Magdalena, fotógrafa, proyectó dos realizaciones audiovisuales propias.

El espacio se prestaba para el recuerdo. Resultaba imposible no pensar en las varietés en el bar Mitre, en las obras en el galpón de la estación, en los talleres en el Salón Guerrico. En el evento no faltaron las caras que se repiten en cada manifestación: aquellas caras que estuvieron en el abrazo a la Escuela de Arte, las que acompañaron al reclamo de los trabajadores de salud, las que están presentes en cada marcha feminista.

Hacia el final del evento se festejó la tradición, esa fiesta que tanto faltó este año. Los bailecitos del río esta vez tuvieron lugar en la plaza y se resignificaron: los artistas encontraron la manera de utilizar la tradición como método de protesta. Llegadas las once de la noche la peña concluyó y la plaza no quedó igual que como había estado horas antes. Algo había pasado. Ese rato, esas cuatro horas, en esa plaza, la cultura revivió.

2 comentarios

  1. Excelente nota Alfon.
    Le viste el alma a lo que se vivió y lo escribís con las mejores expresiones. Gracias.
    Entonces quiere decir que logramos expresarnos claramente.
    Un abrazón

    Me gusta

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