AMBIENTE

Cinco puntos clave para entender los incendios en nuestro país

En redes sociales abundan imágenes de los incendios que arrasan con la biodiversidad de nuestro país. Pero, ¿por qué se está quemando Argentina? ¿hay intereses detrás del fuego? ¿qué tiene que ver la Ley de Humedales con el cambio climático? Muchas preguntas surgen en torno a esta crisis que se intensifica día a día con la aparición de nuevos focos.

La crisis de los incendios en Argentina, lejos de ser una cuestión aislada, coincidió con un fenómeno que se dio también en Australia, Amazonía y California durante el último año. En lo que va del 2020, el fuego afectó a más de la mitad de las provincias argentinas y, de acuerdo con el último reporte del Servicio Nacional de Manejo de Fuego (SNMF), se registraban focos activos en Córdoba, Salta, Tucumán, Jujuy, La Rioja, Mendoza y Neuquén al cierre de esta nota.

Las tierras afectadas por los incendios reportados entre el 1 de enero y el 8 de octubre ya suman una superficie estimada de casi 770.000 hectáreas.  

A continuación, se enumeran cinco puntos clave para empezar a entender qué está pasando en los territorios de nuestro país en plena pandemia.


1- LAS CAUSAS Y LOS INTERESES

El 95% de los incendios forestales son producidos por causas antrópicas, es decir, por intervenciones humanas que surgen de fogones mal apagados o fuegos intencionales para deforestar. El restante 5% tiene causas naturales, la más común es la caída de rayos producidos por tormentas eléctricas. 

Los incendios intencionales generados para la siembra o limpieza de malezas y alimentación de ganado son una práctica que existe desde los pueblos originarios”, sostiene Irene Wais, bióloga por la Universidad de Buenos Aires, ecóloga por la Oregon State University y divulgadora científica. En aquella época se hacía en parcelas pequeñas y estaba muy controlado, hoy el problema es que quienes encienden los focos no viven en el lugar y cuando los vientos soplan el fuego se empieza a descontrolar. Wais explica que el fuego también se usa intencionalmente para poder ingresar a los territorios, porque muchas veces la maleza bloquea las huellas.

Fotografía gentileza de Eduardo Bodiño

Para Guillermo Folguera, biólogo, filósofo e investigador CONICET, las causas cambian dependiendo del lugar del país, y es importante comprender que la cuestión antrópica está actuando de tres maneras maneras a la vez:

1. En la búsqueda clara de focos de incendio por distintos motivos económicos, como la expansión de fronteras agrarias o los intereses inmobiliarios de los que se habla por ejemplo en Córdoba.

2. En el fracaso de los procesos de prevención de focos y mitigación de los fuegos.

3. Y en la sequía histórica que estamos atravesando en el norte a raíz del uso de los territorios a nivel regional (si rastreamos el incendio del Amazonas hace poco más de un año veremos que se mencionan las consecuencias directas que tendría en la parte norte de la Argentina); y también a nivel local, donde tenemos un proceso de deforestación muy marcado. Esto quita cobertura vegetal y reduce la capacidad de los suelos de retener agua, intensificando procesos de evaporación y pérdida del agua que generan las condiciones de sequedad que hacen al fuego imparable.

Agustín Cerda, Coordinador de Educación Ambiental en Fundación TierraVida y Vocal Suplente del Foro Ambiental Córdoba, coincide con Folguera y señala que en su provincia “no hay prevención, educación ni sistemas de alerta temprana”.


2- EL MARCO NORMATIVO: RECLAMO SOCIAL Y LEY DE HUMEDALES

En nuestro país contamos con una normativa ambiental: la Constitución Nacional presenta el derecho al ambiente sano, tenemos tratados internacionales y también leyes – como la General del Ambiente, la de Bosque Nativo, la de la Preservación de los Glaciares o la de Gestión de los Residuos Urbanos – que velan por el cuidado del medioambiente.


Como no existe voluntad ni política ni del sector privado para proteger a los ecosistemas y nuestro sistema productivo se basa en maximizar las ganancias presionando al ambiente, es necesaria una mayor legislación para que la protección y el uso sostenible no quede en la discrecionalidad de quienes tienen otros intereses”, explica Lionel Orso, abogado y miembro de la Multisectorial por los Humedales de Rosario.


El abogado considera que es necesaria una Ley de Humedales porque en nuestro país la mayoría de la normativa ambiental no se cumple. Por esa razón también considera esencial la movilización social y la participación ciudadana en la toma de decisiones.

Fotografía gentileza de Eduardo Bodiño

Los humedales son vitales, son las esponjas del mundo que ayudan contra el cambio climático. Son grandes sumideros de carbono que colaboran en la regulación de los ciclos de agua, protegiéndonos de las inundaciones. 

Azul Schvartzman, Coordinadora de Investigación y Política Socioambiental en Eco House, sostiene que “la Ley de Humedales es una de las deudas históricas que tiene el Congreso y el Senado para con el pueblo argentino”.

Ya se debatió un proyecto que fue aprobado por unanimidad en el Senado de la Nación en 2013, pero no logró apoyo suficiente en la Cámara de Diputados y perdió estado parlamentario en 2015. Hoy existen diferentes proyectos en discusión que buscan la aprobación definitiva de la ley. 

La bióloga y docente universitaria Irene Wais informa que en Argentina existen hoy tan sólo 23 humedales protegidos con la categoría de Sitio Ramsar, y que los ganaderos se oponen a esta ley por desconocimiento, porque está pensada para favorecer a todos y su contenido además de considerar la conservación del ecosistema les va a permitir seguir haciendo uso de los recursos de manera sustentable.

Por su parte, Schvartzman insiste en la necesidad de que sus usos sean administrados porque no todos se van a convertir en áreas naturales intocables y el Estado debe mediar entre el empuje productivista y la mirada conservacionista.


3- LAS AUTORIDADES Y EL CONTROL DEL FUEGO

El Gobierno nacional despliega recursos humanos, vehículos, medios aéreos y equipos operativos como complemento a las estructuras jurisdiccionales de lucha contra los incendios a través del Servicio Nacional de Manejo del Fuego.

Sin embargo, muchos testimonios aseguran que los principales protagonistas son los bomberos voluntarios, las brigadas del interior, los vecinos y las organizaciones ambientales. 

Desde Rosario, Lionel Orso es miembro de la Multisectorial Humedales y cuenta que los brigadistas siempre fueron muy pocos y que ningún nivel del Estado destinó los recursos necesarios para afrontar la situación. Desde la agrupación se convocó a voluntarios para apagar el fuego y llevar donaciones, sobre todo cuando el fuego llegó a las casas, y consiguieron la participación de más de mil personas.

Fotografía gentileza de Eduardo Bodiño

Por su parte, la Coordinadora de Investigación y Política en Eco House, Azul Schvartzman, cree que las acciones del gobierno “son curitas ante una hemorragia generalizada”. 


No son incorrectas las medidas que se están tomando, pero son un parche para un problema estructural. Falta un abordaje más profundo de la problemática que representan los incendios y del uso del fuego como práctica agropecuaria totalmente difundida y con poco control que se utiliza en medio de una sequía histórica como la que estamos viviendo. Se necesita una mirada integral y menos paliativa del ahora”, reflexiona.


El Coordinador de Educación Ambiental en Fundación TierraVida, Agustín Cerda, destaca que los movimientos ambientalistas están actuando y cubriendo espacios a los que “el Estado no llega porque no quiere”, y que el gobierno no debería seguir una agenda económica que deja de lado la crisis ambiental. Para él, es necesario avanzar en leyes y programas estratégicos que promuevan una transición ecológica en todos los niveles: municipal, provincial y nacional.


4- EL MODELO ECONÓMICO

¿Qué relación tienen los incendios con el modelo económico al que apuesta el gobierno?

Para Azul Schvartzman de Eco House, los incendios están fuertemente vinculados con nuestro modelo extractivista e intensivista del uso de la tierra, “que busca la expansión agropecuaria a toda costa”. Un modelo al que vienen apostando todos los gobiernos desde la vuelta de la democracia, y desde antes también, y que consiste en una concentración del capital y una pampeanización de todo el campo, porque como la soja rinde tanto se busca producirla no sólo en los suelos fértiles de la Pampa sino también en tierras marginales como las del Chaco semiárido.

Los gobiernos argentinos han apostado al agro como la gran atracción de divisas, y aunque algunos hayan intentado diversificar la matriz económica, sigue siendo la espina dorsal del país. 

El sistema se aceleró en los ‘90 con el gobierno de Carlos Ménem y la aprobación e introducción de paquetes tecnológicos como la soja Roundup Ready y el glifosato. La concentración de la economía en el campo y la amplia degradación de los suelos generó problemas socioambientales y no se tradujo en ningún beneficio para las comunidades rurales.

¿A qué se debe esa apuesta extractivista y poco diversificada? 

Azul Schvartzman explica: “Es un modelo heredado porque a América Latina nunca se le dejó ser otra cosa, y tiene totalmente que ver con la historia colonialista que tenemos”.

El extractivismo es una forma de neocolonialismo. Los recursos que se extraen intensivamente de nuestras tierras van principalmente al norte global y a precios muy baratos. Este modelo se sustenta a nivel global y, de acuerdo con Schvartzman, es muy difícil plantear un modelo diversificado desde un único país. Es necesario tejer alianzas regionales, bloques e ideas de desarrollo conjunto, porque pensar en un modelo diversificado es romper el status quo y las relaciones históricas de poder, algo difícil para cualquier gobierno. 

Guillermo Folguera también destaca el problema de uso de territorio. Para el biólogo y filósofo existe una política activa que multiplica la idea de que la forma en la que Argentina tiene que ocupar el espacio es esta, y “eso hace que se piense a determinada escala la producción y que se usen los territorios sin vivirlos, favoreciendo a los grupos concentrados”. 

¿Y qué pasa con la la dicotomía entre desarrollo y ambientalismo planteada en la opinión pública?

Schvartzman asegura que esa dicotomía les sirve a los grupos de poder. Porque dicotomizar es enfrentar, y enfrentar es separar. Entonces, señala que si los grupos de poder dicen que “los ambientalistas no quieren que la gente tenga trabajo y quieren que la economía decrezca”, se los presenta como el enemigo, cuando en realidad lo que plantea el ambientalismo beneficia al desarrollo y se enmarca dentro de los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

Para mí no existe la dicotomía ambiente-desarrollo; la verdadera dicotomía es capital-poder. El desarrollo que planteamos es un desarrollo sostenible más inclusivo, que es con todos y que no deja a nadie atrás. Y a que este tipo de producción más justo pueda durar en el tiempo y beneficiar a mayores grupos, en lugar de este tipo de desarrollo y sistema que beneficia a unos pocos que concentran capital y recursos y que externalizan la contaminación y problemas ambientales”, expresa.


5- LA CRISIS CLIMÁTICA Y EL IMPACTO DE LOS INCENDIOS

En el marco de la crisis climática, los eventos extremos aumentan. Según los datos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Argentina, factores climáticos como falta de precipitaciones, temperaturas elevadas, bajo porcentaje de humedad, heladas constantes y vientos fuertes inciden en la propagación del fuego.

Para Nicolás Fuchs Facht, asesor socioambiental en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, no debemos perder de vista que esta cuestión está fuertemente relacionada con la manera en la que vivimos, qué consumimos, qué comemos, qué producimos y cómo administramos nuestra energía, que es el principal causante de la crisis climática.


Algunos impactos ambientales del fuego sobre el medio biológico 

El fuego genera una alteración significativa en el sistema natural que provoca la pérdida de biomasa, estructura vegetal, fragmentación de hábitats y pérdida de especies endémicas de la región. Se ven afectados los valiosos servicios que aportan humedales y bosques y el impacto más notorio sobre la fauna está en la pérdida hábitat que afecta a las especies con menor movilidad y que, a su vez, genera una presión de aquellas que se trasladan sobre el nuevo ambiente en el que se refugian, provocando desequilibrios en el ecosistema. 

Algunos impactos ambientales del fuego sobre las propiedades fisicoquímicas del suelo 

Hay muchas variables que influyen en la forma en que impactan los incendios y se generan condiciones que favorecen la degradación del suelo, como la mayor exposición a condiciones climáticas extremas, el aumento en la tasa de mineralización del humus y pérdida de la estabilidad de los agregados, el aumento en el escurrimiento superficial, el aumento en la susceptibilidad a la erosión y a la compactación, la disminución en la capacidad de almacenaje de agua, la pérdida de nutrientes, entre otras.

Agustín Cerda asegura que las pérdidas en Córdoba son gigantescas. “Más de 300,000 hectáreas quemadas, miles de animales muertos, decenas de viviendas quemadas, cientos de personas evacuadas y dos víctimas fatales. Estamos viviendo una situación crítica porque este es el año con más hectáreas quemadas de los últimos años, en una provincia a la que solamente le queda un 2% de bosque nativo”, manifiesta.


CÓMO EMPEZAR A VINCULARNOS CON EL AMBIENTE DESDE DONDE SEA QUE ESTEMOS 

El 2019 fue un año clave para el ambientalismo por el surgimiento del movimiento internacional Fridays for Future de la mano de la joven activista Greta Thunberg. “Hoy me informo y educo para generar contenido claro y acercar información sobre el cambio climático, el concepto de justicia climática y el impacto que generamos sobre la biosfera”, cuenta Nicolás Fuchs Facht.

El mensaje que Fuchs Facht le daría a alguien que se quiera involucrar es que hay otra forma de vivir, de alimentarse y de generar espacios para coexistir, ¡y que empiece a plantar árboles nativos! Considera muy especial la conexión con la naturaleza a través de regar con amor, cuidar y acercar las plantas a lugares donde puedan “crecer, florecer, secuestrar carbono y acompañar la biodiversidad del espacio, porque la naturaleza es simple y abundante”.

Su familia se dedica a la agroindustria hace más de 100 años, y por eso cree que en comunidades como la nuestra es necesario empezar de a poco a pensar en producir alimentos distintos, y no para los animales, porque hay otras formas de generar alimentación.

Lionel Orso, desde Rosario, comparte que su vínculo con lo ambiental se dio por la alimentación. “Descubrir que el modelo instalado de producir y consumir alimentos podía ser tan destructivo para los ecosistemas me llevó a cambiar lo que comía e interesarme cada vez más por la problemática ambiental”, expresa.


COLABORAR CON LA CRISIS DE LOS INCENDIOS

Para quienes estamos lejos, Agustín Cerda cuenta que se puede ayudar con transferencias bancarias para las organizaciones que están trabajando en el territorio, o difundiendo y visibilizando lo que está pasando. 

Algunas organizaciones con las que nos podemos contactar:

Coordinadora en Defensa del Bosque Nativo

Foro Ambiental Córdoba  

Multisectorial HumedalesLink directo para donaciones

Jóvenes por el clima – Link directo para donaciones

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