CINE

A 20 años de «Nueces para el amor», la película que sobrevivió a la crisis

A 20 años del estreno del film argentino "Nueces para el amor", charlamos con Gastón y Nicolás Pauls, para conocer los secretos de la película que demostró que aún en la Argentina del 2000 podía hacerse un cine que, a partir del amor, contara nuestra historia desde otro lugar.

A 20 años del estreno del film argentino «Nueces para el amor», charlamos con Gastón y Nicolás Pauls, para conocer los secretos de la película que demostró que aún en la Argentina del 2000 podía hacerse un cine que, a partir del amor, contara nuestra historia desde otro lugar.

Por Sebastián Romero


En la Argentina de hace dos décadas, filmar y estrenar una película era casi una utopía. No había una pandemia que afectara al mundo, pero se empezaba a vislumbrar una crisis que paralizaba al 90% del sector cinematográfico. Ese fue el contexto en que Alberto Lecchi estrenó “Nueces para el amor”, su propia utopía cinematográfica: la historia de amor de Alicia y Marcelo, que había comenzado en su adolescencia, en 1975, y se desarrolló a lo largo de 25 años de historia argentina entre encuentros y desencuentros.

Es una película muy compleja que tiene una decoloración que no sólo está hecha en el laboratorio sinó en la búsqueda de decorados. Es una película que empieza en color y termina en blanco y negro, eso tiene que ver con los recuerdos que yo tenía de la adolescencia donde todo lo veía de color, con mucha esperanza, y en la época que nos tocó después todo muy gris, todo en blanco y negro”, cuenta su director.


Una noticia y una pregunta: “¡¿Ustedes nunca hicieron nada por amor?!

Una mujer escapa de un hospital neuropsiquiatrico aborda un tren detenido en el andén y se dirige a la locomotora. Aprieta todo lo que encuentra hasta que consigue darle marcha y la locomotora comienza a avanzar en la estación Constitución. ¿Su destino? Temperley o, mejor dicho, los brazos de su novio de la adolescencia con quien espera reencontrarse. Los diarios que contaron su historia no omitieron el detalle del amor como protagonista principal, según narraron al momento de su detención, la mujer interrogaba a los gritos a los policías que impidieron su huída: “¡¿Ustedes nunca hicieron nada por amor?!”.

A partir de esta noticia, en 1997 el guionista y director, Alberto Lecchi, escribió el primer libro cinematográfico de “Nueces para el amor”.Ese fue el hecho al que uní el “Adiós Sui Generis” que había sido importante en mi adolescencia y desde ahí construí esta historia”, expresa Lecchi.

Además de esta particular narrativa visual, “Nueces para el amor” tiene la particularidad de que Marcelo, el protagonista de la historia, es interpretado por Nicolás y Gastón Pauls en su juventud y madurez respectivamente, algo similar ocurre con Alicia que es interpretada por las actrices Malena Solda y Ariadna Gil.


El encuentro con el guión

Para Gastón Pauls, la película representa, entre otras cosas, su primer desafío cinematográfico. “Construir a mis 28 años un tipo que termina teniendo 42 me llenaba de miedos, pero también me entusiasmaba muchísimo”, expresa el actor.
Sobre su primer encuentro con el texto de la película recuerda: “En esa época los guiones se imprimían. A mí me lo mandaron Sartor y Lecchi y el texto me conmovió absolutamente. Lo fui leyendo conmoviéndome con la historia y el personaje. Los últimos 10 minutos de guión, las últimas páginas fueron muy conmovedoras”.

‘Nueces’ me conmueve hasta hoy, es la película que más amo. Siento que fue mi primer gran desafío. Ese primer encuentro fue absolutamente conmovedor», agregó.

Por su parte, Nicolás cuenta que leer el libro lo llenó de emoción. “Recuerdo la alegría al recibir la propuesta. Era mi cuarta película, yo hacía muy poco había comenzado a trabajar, filmar con mi hermano, tener que delinear un personaje juntos. Todo era hermoso”, cuenta.


Dos hermanos para un personaje: la construcción de Marcelo

La película se filmó en el ’99. Por aquel tiempo, Gastón y yo vivíamos juntos pero habíamos decidido que cada uno se fuera por su lado. Eran los últimos meses de una convivencia de camaradas, de risas, de pasarla bien juntos. Él y yo nos conocemos mucho; en miradas, en sensaciones y la película era la despedida de todo eso”, relata Nicolás.

Gastón, por su parte, recuerda: “Trabajábamos mucho. Pensábamos muchos códigos, cómo era para nosotros el personaje, cómo caminaba, cómo pensaba, cómo miraba. Era una ventaja ser hermanos teniendo que contar el mismo personaje y tratamos de simplificarnos el trabajo.
A mí me ayudó mucho la visión de Nicolás, porque me parece que es un personaje como todos en la película que va perdiendo color. Arranca con color porque era también el color de la juventud, sobre todo el color de la juventud de los años 70 en la Argentina que imaginaban, creían y luchaban por un mundo distinto que lamentablemente no vio la luz. Me interesaba mucho lo que iba a construir él. Fue un trabajo de arquitectura y de ingeniería compartido muy divertido para hacer entre dos hermanos«.


El rodaje

Nueces para el amor fue una co-producción con España, por eso, para cada uno de los hermanos Pauls el rodaje de la película comenzó en de un lado y del otro del océano. Gastón filmó sus primeras escenas en España, cuando la historia mostraba el primer reencuentro de Marcelo y Alicia, al otro lado del Atlántico en pleno Mundial ’82, mientras en Argentina, de este lado del mundo, transcurría la Guerra de Malvinas.

El rodaje fue muy hermoso, muy tierno. Lecchi estaba muy entusiasmado y enamorado de lo que había escrito. Estábamos todos muy comprometidos con lo que estábamos contando. El rodaje fue muy arduo y de mucha responsabilidad, pero también muy lindo y divertido. De las 67 películas que hice, ‘Nueces’ es la que más amo”, expresa el actor.

Más tarde, y de nuevo en Argentina, la historia de Marcelo y Alicia tendría otros capítulos de madurez, pero también de adolescencia. De esa juventud marcada por la música de Sui Generis, los libros de Jaques Prevert y la militancia. Esa adolescencia de búsquedas y pasiones encontradas fue la que retrató Nicolás, quien recuerda: “Cuando comenzó el rodaje asistí a varias jornadas para verlo trabajar, ver cómo se movía y luego busqué ir por ese mismo lado. Fue pensar cómo habría sido en la adolescencia ese Marcelo que vi en Gastón de grande. Creo que juntos le encontramos el matiz”.


¿Cómo fue el trabajo con el director?

– Gastón: El trabajo con Alberto fue genial. Después, volví a trabajar con él en “Una estrella y dos cafés”, donde también trabaja Ariadna. Él simplifica las cosas para un actor, no es complejo ni cuando tiene que explicar algo ni en la puesta, ni en la apuesta, es simple es cálido. Es mi amigo. Me encantaría volver a trabajar con él, se lo he dicho, nos lo hemos dicho. Siempre que pienso en Alberto pienso primero como un gran tipo y además como un gran director. Me encantaría que siga filmando porque tiene todavía muchas cosas para contar. Fue una gran apuesta la suya al darme ese personaje, en esa película profunda que él tenía y regalándome esa confianza me hizo muy feliz.


Las escenas

Más allá de su narrativa y su estética visual particulares, la película tiene secuencias memorables que logran una inmediata identificación con el público.

Una escena muy divertida de la juventud es la que protagonizan Nicolás Pauls junto a Malena Solda sentados en el asiento del tren en donde Marcelo sin mirarla le confiesa a Alicia todas sus verdades de una sola sentada cual monólogo en velocidad: “El otro día conocí a una chica que me dijo que a ella le gusta ir de frente. En realidad yo no leo libros, no voy al cine y tampoco le digo la verdad a las mujeres, pero siento que esta vez no tengo nada que perder y además creo que estoy enamorado”.

Es una de las escenas que más me gustó rodar”, cuenta Nicolás.

Por su parte, Gastón, en España protagoniza una secuencia que tiene lugar en un departamento de Madrid. En medio de una fiesta en la que no esperaba estar es abordado por una amiga de Alicia a la que le dedica una de las frases más graciosas del film: “A las 00:00 me convierto en contador público”.

– ¿Qué recordas de la filmación de la secuencia de la fiesta en la casa de Alicia en España?

– «A las doce me convierto en contador público» es una gran frase. Esa escena fue la primera que filmamos en Madrid. Estaba muy nervioso por encarar el personaje. Toda esa secuencia y la fiesta en Madrid fue para mí un gran comienzo de rodaje. Un comienzo con todas las letras para una película que yo veía como enorme para mi tamaño de actor de ese momento. Tuve la bendición de trabajar con Alberto, con Colasse, con Sartor, y de compartir escenas con Ariadna; a mí me parece de las mejores actrices españolas.


La secuencia final y la vuelta del color: “Bienvenidos al Tren”

El disparador de la película para Lecchi fue una noticia que ocurrió sobre un tren que salió de la estación de Constitución. A este hecho él le puso música de Sui Generis, la de su adolescencia, la que marcó la juventud de esa generación del los años ’70.

La escena fue musicalizada por Sandra Mihanovich quien versionó “Bienvenidos al tren” y su voz suena mientras Alicia y Marcelo corren de la mano por el tren hasta la locomotora y consiguen que avance por las vías de la estación.

Sobre la filmación de esa escena, Gastón cuenta: “Ya a esa altura de la película y del rodaje yo estaba muy emocionado. A mi me conmovía la posibilidad de que en esa escena volviera el color, la esperanza, el amor. Recuerdo que llegué al set de filmación ya muy conmovido. Esa frase de Ariadna cuando le pregunto si cree que el tren va a salir y ella me dice: ‘Tiene que salir’, para mí era el símbolo de toda la peli. Esa posibilidad de a pesar de todo que las cosas pueden mejorar. Es un mensaje de esperanza muy grande para muchísima gente también”.


Para terminar, me gustaría que cuenten una anécdota, algún recuerdo de filmación que se hayan guardado para siempre de la experiencia de “Nueces”.

– Gastón: Para mí, toda la película es una enorme anécdota, pero me voy a quedar con un día en que ya estábamos en mitad de rodaje, yo tenía que ir a filmar al departamento donde Alicia vivía el final de su etapa antes de que la lleven al psiquiátrico y me quedé dormido. Yo llegaba siempre muy puntual a los rodajes. Estaba durmiendo y empiezo a escuchar la voz del productor, Luis Sartor, en el contestador automático puteándome y preguntándome: “¿Dónde mierda estás?”. Yo vivía en Vicente López y tenía que ir hasta La Boca. Me acuerdo de la cara de todos cuando llegué pero justamente por eso hablo del amor de la película. Creo que fue la única vez que llegué tarde a un rodaje y a los dos minutos obviamente estaba todo bien con todo el mundo.

Nicolás: El recuerdo de haber hecho una película, para mí, hermosa, con gente hermosa, despidiéndonos de la convivencia con mi hermano.
Pienso en ella y siempre se me viene una sonrisa al rostro.

1 comentario

  1. Excelente pelí, tuve una copia hace unos años y desafortunadamente no se dónde quedo, soy de la Ciudad de México. Sabrá alguien donde puedo conseguirla? Gracias y un saludo, excelente entrevista!

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