CINE

A dos años de «El amor menos pensado»

En agosto de 2018 llegó a los cines “El amor menos pensado”, la ópera prima del director Juan Vera. La película protagonizada por Ricardo Darín y Mercedes Morán, acompañados por un gran elenco que incluyó a Norman Briski, Juan Minujín, Claudia Fontán, Luis Rubio y la actriz revelación, Mariú Fernández, contó música original compuesta por Iván Wyszogrod, fue la comedia romántica más vista del año y cambió para siempre el modo de mirar ese género en el cine argentino. A dos años de su estreno, desde Minúscula charlamos con Juan Vera, Iván Wyszogrod y Mariú Fernández.

En agosto de 2018 llegó a los cines “El amor menos pensado”, la ópera prima del director Juan Vera. La película protagonizada por Ricardo Darín y Mercedes Morán, acompañados por un gran elenco que incluyó a Norman Briski, Juan Minujín, Claudia Fontán, Luis Rubio y la actriz revelación, Mariú Fernández, contó música original compuesta por Iván Wyszogrod, fue la comedia romántica más vista del año y cambió para siempre el modo de mirar ese género en el cine argentino.

A dos años de su estreno, desde Minúscula charlamos con Juan Vera, Iván Wyszogrod y Mariú Fernández.

Por Sebastián Romero

El comienzo de todo

Juan Vera, director del film, cuenta que la película partió de una idea suya que luego escribió junto a Daniel Cúparo, con quien ya había trabajado antes (“Igualita a mí” y “Dos más dos”). «Fue un proceso de mucho disfrute, como los anteriores guiones trabajados con él, tenemos un método de escribir actuando, moviéndonos. No escribimos sentados«, expresa. Además, el proceso que realizan el director con el guionista es a la inversa de lo que se esperaría: no escriben para que luego se actúe; ellos plantean una escena, la actúan y, por último, la llevan al papel.

«Llegar a la primera versión, que finalmente resulto ser bastante parecida a la que se rodó, nos llevó casi todo un año«, dice Vera. En las  versiones sucesivas hubo escenas eliminadas y algunas  nuevas.

La llegada al proyecto: hay equipo

 Al compositor Iván Wyszogrod, que lleva más de 25 años en el mundo de la música creada para películas, series, publicidades y documentales, lo convocó el director, Juan Vera. «Me dijo que quería tener una reunión y charlamos un montón. Fue realmente un honor y un placer inmenso porque a Juan lo conozco desde hace muchos años y lo quiero mucho y que me haya convocado para su primer proyecto oficial como director me llenó de emoción«, expresa.

Además, Wyszogrod manifiesta que este fue un proyecto el que se comprometió mucho emocionalmente, y que fue una experiencia «muy intensa, muy placentera y enriquecedora«.

Entre los más de 40 largometrajes en su haber se encuentran: Gatica, El Mono”, “Comodines”, “Déjala Correr”, “Crónica de una fuga” y “Papeles en el viento”.      

La actriz y cantante Mariú Fernández se presentó al casting de la película con muchos nervios, según sus palabras: “Tenía el flequillo mal cortado, me había querido poner linda para la situación y no me salió.  Después del casting tuve un call back con el director, Juan Vera, ahí lo conocí y fue muy lindo, siempre muy relajado, muy amoroso”, cuenta.

En la película ella interpreta a una cantante que enamora a Marcos Ricardo Darín – sobre su personaje cuenta: “Una de las cosas que más me gustó de Mili, es que era una artista callejera. La posibilidad de no tener prejuicio, de vivir de su arte tocando ya sea en la boca del subte, o en un estadio, o en un estudio, o en cualquier lado pero teniendo esa libertad de poder salir con su guitarra y ponerse a cantar donde sea«.

El rodaje

Para el director, el rodaje fue extremadamente placentero, ya que el guión era muy claro, los actores estaban contentos con el texto y, además, pudo trabajar con las personas que quiso en todos los rubros. «Me gusta trabajar en climas serenos y consensuados.  El proceso de casting fue también muy trabajado con María Laura Berch, de una manera muy grata”, expresa.

Si bien Vera reconoce que tuvo que sacrificar algunas escenas, cree que a la película no le falta ni le sobra nada.

Los desafíos

Aunque la historia fluye durante la hora y media de la película, en todo proyecto existen los desafíos y este no fue la excepción.  Juan Vera reconoce que, como director debutante los desafíos fueron muchos. “El primero era cómo me iba a manejar con los actores: ¿Iba a poder transmitirles lo que yo quería y seducirlos de alguna manera? Por suerte,  el texto los convocó inmediatamente, y eso hizo que el camino fuera transparente«, cuenta.

Otra preocupación, como la de cualquier director, novel o no, es el uso del tiempo, con respecto a esta interrogante, Vera manifiesta: «El desafío más importante era liderar a un grupo de personas y cómo generarles confianza en su propio trabajo y en el mío. Por último, y a título personal, era si iba a disfrutar el proceso, más allá del resultado final. Es decir si me sentía a gusto en el rol.  Y fue así«.

Para Iván Wyszogrod, el mayor desafío fue resolver qué música era la adecuada para acompañar la escena en la cual Mercedes Morán y Ricardo Darín hablan por teléfono: “Busqué varias opciones, intenté encontrar la temperatura exacta de esa situación y me costaba mucho hallar el idioma de ese momento. Fueron varias idas y vueltas con el director hasta que finalmente lo logré y, con muchísima emoción, él me dijo: ‘Lo encontraste, te felicito. Esto es hermoso‘. Llegué hasta las lágrimas.”

Por su parte, Mariú Fernández confiesa: “El mayor desafío fue tener que hacer una escena donde se plantea la intimidad de una pareja, era algo nuevo para mí. Implicaba un desnudo por primera vez y sexo. Sentí que el mayor desafío estaba en poder ser natural y vivir con naturalidad esa situación pese a las circunstancias. Yo quería que se viera de esa forma, natural. No sé si lo logré pero lo viví de esa forma.  Me sentí muy contenida por Ricardo, que fue el mejor de los compañeros, y  por Juan, el director, que cuido incluso que hubiese menos gente en el set para dar intimidad. También Mechi Alfonsín (la directora de arte)  con quien ya había laborado, tuvo una mano y una mirada muy amorosa conmigo”.

La música: el personaje fundamental que en “El amor menos pensado” lleva el ritmo de la historia

Llegar a la música adecuada para la película, como era de esperarse, no fue un trabajo sencillo. Sobre esto, Wyszogrod recuerda: “Mantuvimos varias reuniones una vez por semana con el director en mi estudio donde le presentaba diferentes opciones para las escenas que ya habíamos pautado con música. Fuimos armando el mapa de en donde sí y en donde no iba a haber música y por qué. Teníamos visiones diferentes por momentos pero intentábamos todo el tiempo argumentar el  por qué de esa visión y cuál de las dos iba a enriquecer más al proyecto. Fue un trabajo muy importante que hicimos entre los dos y nos llevó a descubrir la cantidad de músicas y el estilo y el tipo de música que tenía que llevar la película. Tanto las incidentales como las canciones y todo lo que aparece en la película”.

– ¿Hay alguna escena que haya sido tu preferida a la hora de darle música?

– Hubo diferentes momentos que hicieron que la película sea muy divertida. Donde aparece Mariú Fernández cantando un track de Charly García (Rezo por Vos) y tuve que hacer un mini arreglo ahí para acompañarla o el tema de cierre de la película después del beso final en donde aparece este track de Leo Dan que se llama “Cómo te extraño”. Hacer esas adaptaciones más todos los pedacitos chiquitos de la música incidental que para mí cumplieron un rol muy importante y cuidaron mucho no invadir la película.

“El amor menos pensado” es una película muy personal que no necesitaba una música presente que estuviera ensuciando o aceitando momentos totalmente innecesarios.

Rezo por vos: la escena que casi no sucedió

Una de las escenas más recordadas del film sucede en el subte. Marcos va a en busca de Mili y la encuentra cantando «Rezo por vos«, el clásico de Spinetta y Charly. Pero, según el direcgtor, las cosas pudieron haber sido muy diferentes. “En el guión original, Mili iba a ser una bandoneonista callejera, que no cantaba.  Me interesaba alguien que tocara de verdad en lo posible. Vimos muchas actrices y músicas, hasta que apareció  Mariú Fernández, que no tocaba el bandoneón. Me gustó el casting que hizo y la fui a ver cantar a un Pub. Me impresionó como cantaba y ahí empecé a pensar en cambiar la escena para transformarla en lo que es en la película. En realidad “Rezo por vos” no era la canción prevista. A mí me gustaba una canción de Bob Dylan, con la que incluso hicimos una versión, pero finalmente decidí que fuera una canción en español, y ahí elegí la de Spinetta”, cuenta.  

Sobre esta escena, Fernández cuenta: “Fue lo primero que hicimos. En el armado participó mucha gente. Además de contar con el ojo del director guiándome, con Iván Wyszogrod, que es un groso, y se ocupaba de la parte musical de la película, armamos la música de la escena y al momento de filmarla estuvo ahí para apuntalarme. Ricardo estuvo viéndome desde afuera, como compañero y tirándome puntas de todo lo que se podía sumar para la escena. Respecto al tema en sí, lo había grabado por separado, y como la acción que se plantea tiene mucho que ver con lo que hago con tanta frecuencia, creo que la escena fluyó mucho”.

Recuerdos que no voy a olvidar

“El Amor menos pensado” fue vista por más de 787.000 espectadores durante su exhibición en cines y fue seleccionado para abrir la edición 2018 del Festival de San Sebastián y el  IX Festival de Cine Fine Arts realizado en República Dominicana.  El director cuenta que guarda en su corazón infinidad de momentos en el rodaje, pero, hubo uno que fue una experiencia colectiva de lo más sorprendente: la escena entre Ricardo Darin y Norman Briski. «Me parecen actores increíbles, con una historia gigante, de dos distintas generaciones, donde cada uno marco una manera, un tiempo y una forma de actuar y nunca habían actuado juntos. Me parecía un acto de justicia histórica juntarlos. Por otro lado, hacían de padre e hijo ¡y tienen los mismos ojos! Ese día en el set y durante el desarrollo de la escena, yo en primer lugar, y luego todo el equipo, empezó a guardar silencio. A prestar atención, como si estuviéramos en un teatro o en un templo, mirando a estos dos actores, bajo una luz que solo los iluminaba a ellos en su intimidad. La escena terminó y todos nos quedamos quietos un rato, no sé cuánto, hasta que todo el equipo aplaudió.  Fue un momento maravilloso”.

Para la debutante, Mariú Fernández, formar parte de la película fue una experiencia inolvidable y agrega: “Hacer todas las escenas fue hermoso, fueron pocas pero hermosas”.

Por su parte, el realizador musical Iván Wyszogrod, conserva para siempre el recuerdo del momento en que encontró la música de la escena en la que los protagonistas del film mantienen una conversación telefónica: “Fue un trabajo durísimo, intenso, de búsqueda y representó un logro para todos. Juan estaba feliz y eso me quedó como una anécdota de un encuentro muy fuerte con él, que afianzamos ahí algo grande; que me hizo muy bien y me dejó un recuerdo espectacular”.  

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