GÉNERO Y FEMINISMOS

A 11 años del primer Ni Una Menos: una víctima de violencia de género cada 30 horas 

Mientras el reclamo de “Ni Una Menos” continúa vigente en las calles, las estadísticas reflejan una realidad alarmante: la violencia de género sigue siendo una de las principales amenazas para la vida de miles de mujeres y diversidades en Argentina.

Desde la primera movilización del 3 de junio de 2015 bajo el lema “Ni Una Menos”, en defensa de la mujer, hasta el 24 de mayo de 2026, se registraron al menos 3.205 víctimas letales de violencia de género: 3.144 femicidios directos y vinculados, 46 transfemicidios y travesticidios y 15 casos de instigación al suicidio.


«En estos 11 años hubo una víctima letal de violencia de género cada 30 horas y un femicidio cada 31 horas»,

Observatorio de las Violencias de Género “Ahora Que Sí Nos Ven”.

Los datos elaborados por el Observatorio de las Violencias de Género “Ahora Que Sí Nos Ven”, en conjunto con la Universidad Nacional del Delta, revelan que el 85% de los femicidas pertenecía al círculo íntimo o era conocido de la víctima y que el 63% de los asesinatos ocurrieron en la vivienda de la víctima o en un hogar compartido con el agresor.

Lejos de tratarse de hechos aislados, las estadísticas muestran el carácter estructural de una violencia que continúa atravesando la vida cotidiana de mujeres y diversidades.


Nos siguen matando

El sábado, en Córdoba, encontraron el cuerpo de Agostina Vega, de 14 años, tras una semana de intensa búsqueda. Su femicidio vuelve a poner en evidencia las fallas de un sistema que no llega a tiempo: el principal acusado – Claudio Barrelier – ya contaba con antecedentes y, un año antes, una mujer había logrado escapar de la misma vivienda donde Agostina fue vista por última vez.

El domingo 31 de mayo a la madrugada, en Temperley, Noelia Rivero llamó al 911 pidiendo ayuda porque se encontraba privada de su libertad. Su pareja la asesinó antes de que llegara la policía.

Pero además de la violencia, persiste otro problema: la forma en que la sociedad reacciona frente a las víctimas.

“Enséñenles a sus hijas a cuidarse, se creen vivas por calentar tipos haciéndose las adultas y lo único que hacen es ser más vulnerables, enséñale a tu hija que ser libres es ir al colegio no estar con un tipo de 33 años”, son algunos de los mensajes de odio que aparecieron en la red social X el sábado a la noche.

Siempre culpándonos a nosotras. Siempre la víctima es la generadora de odio, siempre nos la buscamos, siempre algo hicimos para merecerlo. La cantante Nicki Nicole junto a la banda uruguaya “No Te Va Gustar” en su canción “Venganza” lo dejan muy en claro: “Iban a encontrarme tirada en algún lado”. 

Fotografía: gentileza de Luna Zanou

Un testimonio en primera persona

Hace poco, una amiga conoció a alguien por Tinder. En sus conversaciones hablaban sobre prácticas sadomasoquistas y sobre el interés de ella en explorar ese mundo de manera gradual y consensuada.

La primera vez que se vieron, él la agarró del cuello contra una pared y la dejó sin aire durante varios segundos. Ella, tímida y avergonzada, le pidió que fuera más despacio, que respetara sus límites y que acordaran palabras para detenerse si algo le dolía. Él nunca la escuchó.

Por el contrario, cada vez era más violento. La lastimaba, la humillaba y la denigraba mientras se reía. Cuando ella expresaba incomodidad, él respondía con más agresividad.

Aun así, ella le dio una segunda oportunidad. Fue peor. La ahorcó con más fuerza que la primera vez y estuvo cerca de hacerla perder el conocimiento en varias ocasiones.

Por suerte, se alejó a tiempo. Escuchó a sus amigos, a su gente, y cuando logró procesar lo que estaba viviendo entendió que aquello no era una situación normal. Salió de ahí antes de que terminara en algo mucho más grave. Sé que aún, por más que le digamos que no fue su culpa, sigue sintiendo que lo es. Que ella se metió en esto sola por confiar en alguien sin conocerlo.

Fotografía: gentileza de Luna Zanou

Hoy más que nunca: Ni Una Menos

El contexto actual profundiza aún más esta problemática. La eliminación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, los recortes presupuestarios y la derogación de programas de acompañamiento y protección han debilitado herramientas fundamentales para asistir a quienes atraviesan situaciones de violencia. 

En un país donde la pobreza impacta de manera desproporcionada sobre las mujeres, el retiro del Estado no solo implica menos recursos para prevenir la violencia, sino también una profundización de las desigualdades que la alimentan. 11 años después de aquella movilización que marcó un antes y un después en la historia argentina, las cifras demuestran que la deuda sigue vigente.

Frente a un escenario de retrocesos y recrudecimiento de las violencias, el reclamo conserva la misma urgencia que en 2015: Ni Una Menos, vivas nos queremos.


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