“¡Internaron a mamá!”, el mensaje que todos tememos recibir de un hermano. Así comienza esta historia que choca de lleno con las revoluciones internas y externas a las que vivimos expuestos.
“‘El fondo de la escena’ es la reflexión sobre la resiliencia y la conexión humana en tiempos de crisis. Nos muestra cómo las personas encuentran fuerzas en medio del caos y cómo, a pesar de las tensiones y rivalidades salen adelante, transformadas, de otra manera”, adelanta Federico Olivera, dramaturgo y director.

Viviana es la menor de tres hermanas y quien arranca la obra hablándole al espectador a los ojos, ella es la conexión directa entre la trama y las butacas tomando el mando de la narración.
Su madre acaba de ser internada de urgencia y esto hace que la sala de espera del hospital se convierta en el nuevo lugar en el mundo para ella, Eva (la mayor), Sandra (la del medio) y su pareja.
“Empecé a escribir la obra hace varios años, cuando mi padre estaba en pleno tratamiento por una insuficiencia renal. En ese contexto, el ambiente del sanatorio se convirtió en un entorno habitual, con sus propios códigos”,
reconoce Olivera.
Resulta que las hermanas cayeron en un hospital particular, está en quiebra y reparación, por ello, es alquilado como set de filmación para una mala película de terror. Por momentos, ellas se encuentran participando como extras de aquel poco prometedor largometraje.
El director explica: “La película de terror representa la ficción dentro de la realidad y plantea preguntas sobre nuestra capacidad de decisión y control sobre nuestras propias vidas y existencias”.
Es aquí donde la comedia comienza a navegar por las aguas del absurdo para llegar a su puerto deseado: mostrarnos en situaciones límite con nuestras diferencias, aunque vengamos de la misma familia.

“En un principio el punto de vista era de un protagonista único, pero a medida que la escritura del guión avanzaba empezaron a aparecer personajes de distinta índole. El protagonista se desdobló en tres hermanas que, de alguna manera, representan los distintos roles dentro de la estructura familiar, con diferentes aspectos anímicos y diferentes actitudes, como la bronca, la desidia, el miedo, entre otros”, agrega Olivera.
Los personajes están tan bien representados que, cada uno desde su conducta, toca una fibra sensible en el espectador. Además de las hermanas tenemos a Nely, la enfermera (un tanto ventajera) que tiene línea directa con el asistente de producción de la empobrecida película de miedo.
También, sentada por los costados, se encuentra Ximena. Una “loca linda” totalmente desorbitada. Nadie sabe de dónde viene, nadie sabe hacia dónde va, todos saben a quien espera.
Su intervención nos invita a reflexionar sobre las tantas veces que intentamos llenar vacíos existenciales con aquello que no fue o con todo lo que deseamos que suceda. Nunca haciéndonos cargo del presente.

La escenografía de “El Fondo de la escena” es un profundo y frío agujero negro (como toda sala de espera hospitalaria) que salta de ambiente al compaz de blancos biombos danzarines, los cuales, cada tanto, delatan intimidades a contraluz.
La iluminación juega un papel fundamental ya que acompaña al guión y a todos los elementos escénicos, logrando situaciones atractivas y convincentes. El guión tiene cualidades profundas, mantiene el ritmo y hace buen uso de los silencios, decorando la propuesta con versátiles chasquidos de comedia.
Diversión y refracción, una experiencia agridulce y necesaria que se está presentando todos los sábados a las 19 en El Portón de Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034 – CABA) y podés adquirir las entradas a través de Alternativa Teatral o en la boletería del teatro.
“¿Podemos realmente decidir lo que queremos para nosotros mismos o estamos atrapados en un ciclo de contingencias, como personajes en una película que se repite una y otra vez?”, concluye Olivera invitando a la reflexión.
FICHA TÉCNICA
Teatro: El Portón de Sánchez
Dramaturgia y dirección: Federico Olivera
Elenco: Fernanda Bercovich; Fernanda Pérez Bordia; Fabiana Brandán;
Fiorella Cominetti; Lautaro Murua; Catalina Piotti; Santiago Zapata.
Vestuario: Soledad Cancela
Iluminación: Matías Sendón
Si te gustó el contenido que leíste nos podés ayudar a seguir produciendo periodismo de calidad.
Hacé click en el botón del Cafecito para colaborar.


