MICRORRELATO

05 – El corazón sobre todo

Ya no me siento cómoda aplicando a búsquedas en las que te piden que seas buena aguantando y trabajando bajo presión. Ya no quiero ponerme la 10 para todos los partidos. Si, hay que elegir las batallas. Pero qué difícil es no pisar el palito.

No quiero ir a lugares llenos de gente, ni hacer nada que no sienta. No quiero ir a reuniones donde me preguntan de todo y responder por incomodidad o por vergüenza y después darme cuenta al irme que los demás no hablaron de ellos mismos. ¿Querés saber cómo estoy, o querés el chisme? No quiero invertir tiempo y energía en vínculos que no me representan y que no van de la mano con la que soy ahora. No quiero vivir justificando mis cambios. No quiero vivir corriendo, no quiero vivir para trabajar, no quiero no tener tiempo libre. 

Quiero sentir el pasto en la planta de los pies cada vez que pueda, hacer la plancha en el mar y poder apagar la cabeza y aprender a dormir de corrido. Quiero poder sostener mis aprendizajes y mis decisiones. Quiero seguir confiando en las personas y poder siempre mirarlas a los ojos. No quiero dar nada por sentado. Quiero seguir animándome. Quiero seguir jugando con mis hermanos para olvidarnos por un rato lo mucho que extrañamos a papá. Quiero que tu pecho siga siendo mi casa y nuestro amor mi escudo y mi bandera. Quiero seguir descubriendo cosas, tener inquietudes, acumular saberes, y no darle nada de espacio a lo que no me interesa. Me quiero reír para siempre con mis amigos. Quiero dejar de esperar cambios que sé que no van a llegar, y seguir impulsando los que siento que sí. Quiero seguir empujando y alentando a los demás a que crean en sí mismos y den el salto. Quiero seguir viajando y sentir como el alma me vuelve al cuerpo. 

No quiero que me lastimes y hagas de cuenta que no pasó nada. No hace tanto que aprendí a pedir ayuda y aún así, todavía siento que tengo que poder con todo aunque no quiero. Si hay algo que aprendí es que el verdadero poder está en poder pedir ayuda. Todavía no encontré otra manera de preservarme que no sea alejarme, pero sigo buscándola

Yo estuve ahí. Yo también sentí que no había motivos para seguir despertándome por la mañana y que todos los días eran iguales. A veces no podés sola y está bien. No somos de acero, el corazón se oxida bastante, pero es un músculo que siempre podemos volver a usar y ejercitar y cuando creemos que se debilita, en realidad, es porque crece.

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