Escrita y dirigida por Sergio Sabater, esta obra propone una reflexión sobre el sistema de trabajo actual y la doble identidad laboral de muchos profesionales.
Periodistas que redactan freelance mientras atienden en un comercio, abogados que no pueden soltar un antiguo empleo administrativo o cualquier artista que se sube al escenario los fines de semana, mientras que, de lunes a viernes, atiende el teléfono en un call center.
Con 29 artistas en escena, “A la fábrica (o los trabajos y los días)” funciona como una enorme máquina de concientización. Pone bajo la lupa la explotación y la violencia, muchas veces naturalizada, del devorador sistema capitalista, en relación al trabajo.
No es un dato menor que “A la fábrica (o los trabajos y los días)” es una obra que nació en la Universidad Nacional de las Artes. Quienes actúan fueron alumnos en la cátedra de Sergio Sabater en 2022, mientras cursaban el cuarto año de Licenciatura en Actuación.

“Mi comisión es a la noche y, generalmente, mis alumnos trabajan durante el día. Algunos no podían llegar en horario a la clase, estaba presente el cansancio también. Desde ahí, apareció el eje para pensar en la escena”,
relata Sabater.
Suena la sirena y comienza la función. Una multitud se sube al escenario para empezar el primero de los tres turnos en la fábrica. Vestidos con mamelucos, esta masa de artistas comienza a hipnotizar a los espectadores, como un cardumen de peces danzantes.
Cantan a coro y, mecánicamente alienados, dominan el escenario. Bailan, filosofan sobre el trabajo, la vida y la muerte. Cada tanto, la obra se pone en pausa y los actuantes comienzan a desnudarse del personaje.
“Soy actriz”, “soy actor” es la “frase remate” luego de contar al público, cada uno, cuál es aquel trabajo no deseado y estresante que debe soportar (en su vida real) para poder subsistir; mientras que, en paralelo, encuentra la “libertad” estudiando y haciendo teatro independiente.
“Los testimonios de los actores y actrices, respecto de su mundo laboral real, tienen una gran carnadura. Veo que los espectadores empatizan mucho con esos relatos”,
cuenta el director.
Estar parado doce horas al lado de unos globos de helio en un shopping; atender llamadas de desconocidos (ansiosos y enojados) que maltratan al empleado de atención al cliente; someterse a dos horas de viaje, de ida y vuelta, hacia un trabajo que te mata en vida.
Según una reciente encuesta realizada por Bumeran, el 72% de los trabajadores argentinos, con estudios terciarios, tuvo su primer empleo en un área diferente al que estaba estudiando. Siendo Comercial, Ventas y Negocios los tres sectores que más han contratado personal.
¿Te suena familiar?, es la realidad de muchos. La obra te invita a entender que no estás solo, que no es fácil. Pero también deja un mensaje de resiliencia, para que no abandones tu sueño, ese por el que estás trabajando tanto; cueste lo que cueste.
La obra va y viene en el tiempo, jugando a un ida y vuelta entre los artistas (en el presente) y una pantalla de fondo, que proyecta el pasado y la histórica lucha de los trabajadores por sus derechos. Entre otros, que no los obligaran a trabajar con plomo, que los mataba.
En la actualidad, el plomo, ese veneno amargo, son la fatiga emocional, física y mental. Es vivir en tensión debido a la modernidad líquida, donde nada es estable. Donde damos la vida en un trabajo, para perderla trabajando en algo que no nos dignifica. Mientras tanto, luchamos por lo que queremos ser.

Este inmenso mensaje, gana fuerza gracias al gran trabajo de operación de diseño lumínico (Leandra Rodriguez) y de video y sonido (Sol Altare). Juntos componen una atmósfera rústica, con aroma a deseo de libertad.
Derecho a la ocupación efectiva, a la libertad sindical, a la huelga y al descanso: conquistas que se lograron hace unos tantos años atrás, pero en el sistema laboral actual estamos expuestos a otras escaseces, entre ellas, la libertad de vivir de nuestra profesión.
Trabajos que estresan, que nos exponen a tratar con personas agresivas y que en nada nos identifican. No están en sintonía con nuestro plan de alma. Empleos a los que debemos someternos para sostenernos económicamente.

¿Cómo es la relación con tu trabajo? ¿Cuanta salud estás dejando en él? ¿Trabajás para vivir o vivís para trabajar? Las respuestas pueden estar esperándote en Teatro Payró (San Martín 766 – CABA).
«A la fábrica (o los trabajos y los días)» tiene función los sábados a las 22:30 y estará en cartel hasta el 15 de julio. Conseguí tus entradas en la boletería del teatro o a través de Alternativa Teatral.
FICHA TÉCNICA
OBRA: A LA FÁBRICA! (O los trabajos y los días)
TEATRO: Teatro Payró
DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Sergio Sabater.
ACTÚAN: Juan Pablo Agatiello, Julieta Rocío Barletta, Bautista Barreiro, Camila Cahn; Camila Cahn ; Lara Castro; Noga; Agostina Coluccio; Francisco Cottet; Luz Belén Dieguez; Manuela Diez Ledesma; Carolina Ersinger; María Belén Fal; Milagros Ferrari; Katiuska Francis; Julián Fuertes; Carolina Galende Krumm; Daiana Gonzalez; Lucila Grossi; Tatiana Gurevich; Belén Iza; Macarena Laura; Julieta Mantarro; Ailu Maser; Mavi Massa; Sabrina Paz Masseri; Federico Mazzeo; Daniela Yessica Nuño; Camila Paulo; Ana Vergara.
DISEÑO DE LUCES: Leandra Rodríguez.
EDICIÓN DE VIDEO: Sol Altare; Carolina Ersinger.
OPERACIÓN DE SONIDO: Sol Altare.
OPERACIÓN DE VIDEO: Sol Altare.
ASESORAMIENTO AUDIOVISUAL: Violeta Sabater.
ASISTENCIA DE DIRECCIÓN: Sol Altare.
COLABORACIÓN ARTÍSTICA: Omar «Chino» Kuhn.
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