“Fue cuando se callaron las iglesias,
fue cuando el fútbol se lo comió todo,
que los padres Palotinos y Angelelli
dejaron su sangre en el lodo«.
León Gieco – La memoria
Por Camila Del Huerto y Gastón Carissimo
Entre aromas de curry y arcayuyo, envueltos en sabores de tamales y humitas y chacareras y zambas, nos encontramos en esa patria profunda y lejana desde nuestra mirada bonaerense.
Después de recorrer Santiago del Estero, Tucumán, Salta, y Catamarca, llegamos a La Rioja, más precisamente a Chamical. Atravesamos caminos y paisajes que fueron armando nuestros sentires, entrelazados en pañuelos de baile e historia.
En el recorrido vimos paisajes que cambiaban a cada paso, tierras de distintos tonos, cerros, caminos y cielos inmensos. Sol y luna. Colores. Rostros acariciados por el viento y la nostalgia. Relatos amables que invitan encontrar los desencuentros de una historia que se sabía surtida. Podía ser el norte argentino o los andes del sur, según de donde se mira.
Probamos algunos de los sabores de cada lugar y descubrimos a sus pueblos, sus músicas, sus danzas, sus oficios, artes, que nos fueron mostrando las manos curtidas de cada comunidad.
Llegamos a Chamical con el cuerpo atravesado por los ritmos de cada lugar recorrido.
Y fue en Chamical, donde encontramos un espacio particular que nos invitó a detenernos y mirar con otros ojos, el Museo de “Los Mártires de Chamical”.
Entre algún objeto, relatos y memorias, comenzamos a acercarnos a una historia profundamente ligada a la identidad de la comunidad y a la memoria de quienes fueron reconocidos como mártires.
Nuestro recorrido tomó otro sentido. Ya se trataba también de una memoria que permanecía viva en ese territorio y que nos invitaba a conocer, preguntar y recordar.
El 17 de julio de 1976 los curas Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, párroco y vicario de Chamical, asesinados por el Terrorismo de Estado. Su compromiso con el pueblo trabajador y la prédica del evangelio de la liberación fueron sus delitos. Murias había sido ordenado sacerdote por Angelelli quien también lo había designado a Chamical para trabajar junto a la comunidad de campesinos que la habitaban.
Enrique Angelelli, “El obispo de los pobres”, fue asesinado el 4 de agosto de 1976.
Conocer la historia de los Mártires de Chamical fue una invitación a volver a nuestro lugar, a nuestra comunidad y abrazar a nuestros mártires palotinos también.
El 4 de julio de 1976 en la Parroquia San Patricio de Belgrano fueron asesinados los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Dufau, y los seminaristas fueron Salvador Barbeito Doval y Emilio Barletti. Con un trabajo pastoral que los une y vincula a la comunidad de San Antonio de Areco donde en la iglesia San Patricio de este pueblo habían desarrollado actividades culturales como lectura de poesía o fútbol infantil entre otras, acercando a los sectores postergados e impulsando una iglesia humilde y comprometida con las causas sociales.
Desde finales de los 60s un conjunto de párrocos comenzaron a adherir al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM), un movimiento religioso y político con fuerte vocación social. Carlos Mugica, referente y fundador, fue asesinado el 11 de mayo de 1974. Hay una iglesia de los pobres, proletaria, de las barriadas humildes y pueblos campesinos que incomoda e intentaron silenciar.
Mirar estos acontecimientos permiten tejer y reconstruir en el telar de la Historia la presencia de aquellos que unieron política y acción pastoral, como se unen Chamical y San Antonio de Areco que resisten al olvido y construyen memoria.
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