«Praevaricatio 7» se trata de una propuesta vanguardista, con imagen, sonido y movimiento que explora los siete pecados capitales como transgresiones humanas.
¿Qué ocurre cuando el vacío deja de ser un miedo y se convierte en una forma de existencia? Esta expresión artística se adentra en aquella grieta. No busca explicar, sino revelar lo invisible.
“La obra surge de una observación al respecto del humano en lo individual y colectivo, al respecto de sus oscuridades y su no reconocimiento. En vez de auto castigarse por acción u omisión, propone tomar la posibilidad de rectificar su acción para encarar su existencia desde otro lado”,
abre Clara Mastrango Thau, directora.
Tres habilidosos y elásticos intérpretes habitan el espacio como si se tratara de un ritual. Juegan entre luces y sombras, se comunican entre gestos mínimos y explosiones de energía. Fluyen con la danza butoh, el folclore y el contemporáneo, y se entrelazan hasta convertirse en una sola respiración.
“La idea era buscar tres artistas que tuvieran distintas temáticas técnicas de su desarrollo para poder interpretar con absoluta variabilidad y, a su vez, con fuerza y sutileza”, agrega Clara y suma: “El desafío consistía en no unificar lenguajes en uno, sino poner todas esas técnicas al servicio de la dramaturgia”.
¿Dónde termina el cuerpo y empieza la emoción?
En Praevaricatio 7, no hay límites precisos ya que todo se mezcla, se confunde y se transforma en una pieza que no teme al silencio ni a la contradicción. La obra propone una escena que se oscurece, pero no una oscuridad que oprime, sino un sin luz fértil que invita a mirar adentro.
Mechados impulsos de color irrumpen desde las telas y los pompones, otras veces, el silencio se expande, casi incomodando al espectador, como si lo invitara al bosque interno donde habitan las respuestas, aquellas que ya perdimos la capacidad de persivir gracias a lo que propone la barahúnda realidad.
“El vacío es ultra necesario y su comprensión y experimentación justamente desarrolla lo opuesto, la calma de estar listo para conocerse”, suma Clara.

Por tal motivo, esta experiencia no ofrece certezas, las disuelve. En ese gesto, el espectador también se ve desarmado y con la necesidad de buscar la respuesta a la siguiente pregunta: ¿qué parte de mí sigo condenando por seguir los hilos que la vida propone en el afuera?
La dirección propone un diálogo entre la transgresión y la ternura. Desde esa mixtura, cada escena recuerda que lo humano está hecho de fracturas, de contradicciones y de aquel vertiginoso y constante intento de equilibrio.
La musicalidad (compuesta por respiraciones, murmullos, percusiones e instrumentos de viento y cuerda) acompaña, con gran acierto, a cada tajada expresiva como un eco interior que guía y envuelve.
Al final, lo que queda no es una historia, sino una sensación, la de haber atravesado algo que no puede nombrarse. Lo que convierte a Praevaricatio 7 en un espejo que devuelve lo que uno no se atreve a mirar, una experiencia que nos recuerda que el vacío no es ausencia, sino posibilidad.
Una obra que propone vaciarse para volver a llenarse y esto lo consigue a través de una feroz belleza. Se están presentando en Ítaca Complejo Teatral (Humahuaca 4027 – CABA) todos los jueves de noviembre a las 22:30.
“El gran tesoro que queda en el público es, justamente, la unión humana que genera la esperanza interna de poder equilibrar y autoevaluarse en sus transgresiones, grandes o pequeñas, de las cuales ninguno estamos ajenos”, concluye invitando la directora.
Ficha técnica
Dirección general: Clara Mastrango Thau.
Elenco: Atilio Schweizer; Marisa Pájaro; Marina Magistrello.
Músicos: Matias Morov; Ariel Hagman; Gonzalo Braz.
Obra: Praevaricatio 7
Teatro: Ítaca Complejo Teatral
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