RESEÑAS teatro

Clic, cuando todo cambia: somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros

Con dirección de Alejandro Casavalle, «Clic, cuando todo cambia» se trata de una propuesta poderosa, visceral y con mucha tensión narrativa que nos lleva al momento más conminatorio de la existencia: la adolescencia.

Todos fuimos adolescentes alguna vez y – en la gran mayoría de los casos – sabemos que esta es una etapa con muchos condimentos, entre ellos la rivalidad con los padres y la necesidad de encajar en las masas.

Sofía es la protagonista de este drama poético y de movimientos ágiles, ella tiene dos amigos: María (con problemas de alimentación) y Alfi (que prefiere estar más muerto que vivo). Juntos componen el trío de los no tan populares del colegio.

Además de sus atropellados secuaces, es hija de un matrimonio joven que fue aprendiendo sobre crianza a los ponchazos. Este es otro interesante recoveco sobre el que la obra echa luz: las paternidades no deseadas.


“El tesoro de esta propuesta es, definitivamente, que invita a todos los espectadores – adolescentes y adultos – a la reflexión”,

agrega Nicolás Armengol, quien interpreta al padre de Sofía.

Como dice una famosa frase de Jean-Paul Sartre: «Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros». A la protagonista de esta historia, sus progenitores la convirtieron en huérfana de padres vivos y en alguien a quien se le mide su valor por sus logros académicos.

“Llegó este proyecto, con esta hermosa historia y con este personaje. Ni siquiera lo pensé y me sumé. Me atrajo la idea de hacer de un papá que trata y cree hacer lo mejor, pero no alcanza”, cuenta Armengol.

Clic, cuando todo cambia dispara una batería de problemáticas latentes en todas las épocas, más aún en la vertiginosa y digitalizada modernidad. El acoso, el abuso, el bullying, los trastornos alimentarios y la soledad no deseada componen un apetitoso mejunje sobre el escenario.

El galopante guión (de Amaranta Osorio e Itziar Pascual) romantiza el dolor con el humor en una rítmica fluidez que no expone baches,  es opulento en contenido y descansa tranquilo y seguro sobre las pasmosas actuaciones.

El elenco – cada uno desde su rol – es el gran acierto que logra una garganta poderosa, exponiendo las dolorosas piezas del complejo rompecabezas humano. Comprometidos, se entregan y ensañan en vociferar las dañinas conductas que se están cargando muchas vidas.   


Simbolismo sagrado

Así como “Bodas de sangre” – de Federico García Lorca – se apoya metafóricamente en la luna, Clic, cuando todo cambia tiene como elemento simbólico a un colibrí.  

Este liviano plumífero atraviesa el guión de manera poco evidente hasta que empieza a tomar fuerza hacia el final de la obra. Según distintas culturas, el colibrí tiene diversos significados y, generalmente, todos son positivos y esperanzadores. 

Para los Mayas, por ejemplo, los colibríes son los mensajeros que llevan de un lugar a otro los deseos y pensamientos de los hombres y los dioses.

Armengol agrega que en la obra se utiliza porque “simboliza justamente la adaptación, la transformación, la sanación, la esperanza y la alegría”. Mucho de lo que las juventudes necesitan.

Clic, cuando todo cambia, consigue un gran objetivo sobre los espectadores, quienes luego de la vibrante función se quedan debatiendo y reflexionando en el hall del teatro.

La obra se estuvo presentando los sábados en El Método Kairós (El Salvador 4530 – CABA) y tiene su última función el 23 de noviembre. Las entradas se pueden adquirir en Alternativa Teatral.


Ficha técnica

Elenco: Andrea Moneta; Tomás Cochello; Marianella Zappelli; Carolina Refusta; y Nicolas Armengol.

Dramaturgia: Amaranta Osorio y Pascual Itziar

Escenografía: Gastón Zambón

Vestuario: Johanna Pons


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