MICRORRELATO

T02 03 – Tu Silencio

No es que no me guste compartirme, es que me gusta elegir con quién y cuándo. La energía no es un recurso renovable, entonces hay que cuidarla. A los encuentros hay que regalarles presencia, el estar no debería ser arbitrario. Desde que aprendí a definir mis límites, no consigo hacer nada sin ganas. Una siempre sabe en el fondo dónde encuentra el techito en la tormenta, y en quiénes reflejarse en los días de sol. 

Me gusta correr hacia mis lugares seguros, y me gusta también no tener que ir corriendo. Poder desaparecer cada tanto del mundo y que todo siga ahí para recordarme que no soy ni tan especial ni tan necesaria y que cuando vuelva el mar va a seguir estando, con su ruido su espuma y su fuerza intactos, como yo cuando resurjo después de darme cuenta que sí es para tanto pero que ésto también va a pasar.

Sé que sé defenderme de todo lo que me hace mal, que tengo las herramientas y que puedo con casi todo, pero a veces me gustaría no tener que defenderme. Que alzar la voz no sea menester para que la vida y los otros no me aplasten el espíritu de tanto en tanto.

A veces me pregunto por qué si yo puedo ver de lejos lo que te duele, no podés afinar vos tu graduación y evitarme también algunas cosas. Cómo es que no escuchás el ruidito que hago cuanndo me rompo? Ser la que siempre resuelve a veces es agotador. Sí, ya sé, eso de que no soy ni tan especial ni tan necesaria. Debe ser que mamá me enseñó a reclamar desde chiquita cuando alguien se me colaba en la fila de los lugares que ahora no puedo evitar levantar la mano y la voz cuando todo se vuelve injusto y que las decepciones no me sorprenden pero siguen calando hondo. Qué se sentirá tener la mente en blanco? Creo que nunca voy a saberlo.

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