Se trata de una propuesta teatral que desborda de sentimientos nobles, con la intención de echar luz sobre la manera en qué vivimos, los miedos y el amor.
“Meterse al mar es una invitación a reflexionar sobre la finitud de la vida y a cómo transitamos la existencia desde el humor, la frescura y la emoción”, adelanta Catalina Piotti, dramaturga y directora de la obra.

Esta es la historia de Luna y Theo. Dos personas muy diferentes que necesitaron coincidir en vida para trascender. Ella es despreocupada y vive intensamente. Él es esclavo de sus miedos, subsiste en una profunda zona de confort.
Los caminos de ambos se cruzan y nace el vínculo, una relación donde la vida de Theo se sacude, llevándolo al límite y obligándolo a tirar de sus cadenas mentales. Luna, pizpireta y chispeante, alecciona con sus infinitas experiencias de libertad.
“No puedo dejar de ver partes mías en los personajes. Los miedos y los pensamientos rumiantes (un poco obsesivos) de Theo me pertenecen. El look, los libros, el amor por el arte y el rock, y los viajes alrededor del mundo de Luna también”,
reconoce la directora.
¿Qué es vivir?, ¿qué es morir? La obra de Piotti propone que estar vivo es mucho más que sólo respirar, y que morir es mucho más que dejar de existir. Nos invita a pensar que uno se toma la vida exactamente de la misma manera con que se mete al mar.
La obra funciona como una pintoresca cajita de bombones, cada pieza es exquisita en sí misma: escenografía, actuaciones, luces y sonido. Pero, aquella tentadora y colorida apariencia esconde un relleno amargo, del que brotan cuestiones existenciales profundas.
«Meterse al mar» nos hace ver la importancia de vincularnos con otros para encontrar sentido a la vida y animarnos a ella, para afrontar el dolor y los miedos. Nos invita a apostar por una existencia plena.
“Sin lugar a dudas el mayor desafío fue amalgamar el humor con el dolor y tratar de inyectar un poco de liviandad y frescura al abordaje de temáticas profundas y dolorosas”,
reconoce Piotti.
Parece que la directora, y su mensaje, están en lo correcto. Según la más reciente actualización, de un histórico estudio de la Universidad de Harvard, la calidad de las relaciones personales es el cimiento para que las personas sean más felices, saludables y se animen a una vida de mayor plenitud.
El agua y el aceite, así son Theo (David Brakin) y Luna (Bea Ferreyra); dos universos opuestos que explotan en una excelente entrega por parte de los intérpretes, dinámicos y con buen timing. “Son ellos los actores ideales para encarnar a estos personajes”, agrega la directora.

Un factor a destacar es la escenografía, que logra a la perfección el empate entre la personalidad de Luna y el living de su casa; reflejando aquel colorido y simpático revoltijo interno que tanto la caracteriza.
La obra no permite distracciones y tiene muchas conductas propias de la estructura del cine: naturalidad en las transiciones, detalles que bien podrían tolerar un primer plano, interacción armoniosa con la proyección de imágenes y un buen ritmo; que se sostiene de principio a fin.
El guión, camaleónico, y cada contexto que se propone en escena, logran una comunión exitosa. El texto no escapa de los modismos argento, generando un rico entendimiento comunicacional con el espectador; disparándole (de tanto en tanto) reflexiones de peso.

¿Cómo tomamos la vida? ¿Cómo nos gustaría vivirla? ¿Cuánto ganaríamos si perdiéramos el miedo? ¿Cuántas relaciones de calidad nos perdemos por no abrirnos a otras maneras de pensar?
Preguntas propuestas por «Meterse al mar», que también cuenta con un sutil carácter denunciante contra el abuso emocional. “Las heridas del bullying, de ambos personajes, y la imperiosa necesidad de hacer justicia por eso, también me pertenecen”, concluye Catalina Piotti.
Podés verla todos los domingos de julio a las 20:00 y los sábados de agosto a las 22:15 en Paraje Artesón: Palestina 919, CABA. Conseguí tus entradas en Alternativa Teatral.
FICHA TÉCNICA
Teatro: Paraje Artesón
Dramaturgia: Catalina Piotti
Actúan: David Brakin; Bea Ferreyra
Ilustraciones: Agustina Marambio de la Vega
Realización Audiovisual: Natalia González Steblak
Diseño: Agustina Marambio De La Vega
Asistencia coreográfica: Maite Gago
Asistencia de dirección: Ana Sol Escapa
Dirección: Catalina Piotti
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