Cada 25 de julio se conmemora el Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente. Este día se instituyó en 1992 con el fin de dar visibilidad y resistencia a las mujeres afro que luchaban contra el racismo desde una perspectiva de género.
UN POCO DE HISTORIA
La Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora se comenzó a gestar en 1981 en Cuba mediante un primer encuentro feminista donde se empezaron a organizar mujeres negras creando un espacio de diálogo por la dignidad y los derechos en su calidad de ciudadanas.
Aquel puntapié fue clave para cuestionar la ausencia de las mujeres afrodescendientes en el interior del movimiento feminista y de mujeres.
Años más tarde, se realizó el Primer Encuentro de Mujeres Negras Latinoamericanas y Caribeñas en República Dominicana, donde nació la red como un espacio de articulación y como un instrumento político de reflexión, intercambio, denuncia y propuesta para el desarrollo de las mujeres afrodescendientes.
La importancia de este hito hizo que el 25 de julio se instaurara como el día para reivindicar la existencia, lucha, las contribuciones y aspiraciones de las mujeres negras y afrodescendientes en todos los ámbitos.
¿QUÉ PASA EN LA ARGENTINA?
Segun el último informe (2019) del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), los tres motivos más comunes de discriminacion en el país se expresan por el racismo estructural, el género y las corporalidades.
Entonces, ¿qué pasa con las mujeres negras no hegemónicas del país? Son discriminadas e invisibilizadas. Además, esta problemática se extiende a todos los ámbitos ya que para la sociedad hay dificultad de aceptación de esta comunidad.
Según diversas encuestas, para gran parte de la población Argentina no hay personas negras en el país, sin embargo, las organizaciones que nuclean a los africanos y afrodescendientes estipulan que en Argentina hay 2 millones de personas negras.
El espacio más fuerte de discriminación es el educativo. Le siguen el laboral y el espacio público. ¿Cómo puede una mujer negra o afrodescendiente desarrollarse profesionalmente si sufre constante discriminación en los ambitos de crecimiento y formación?
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en Argentina, solo el 40,7% ocupa puestos técnicos y profesionales con títulos de educación superior, el 19% está en puestos administrativos y el 5,8% en cargos directivos. Por otro lado, el 24% no tiene un trabajo formal ni acceso a la educación.
La otra problemática está presente en los estereotipos y el racismo. Las fuentes consultadas cuentan que “las mujeres negras son, además de muy sexualizadas, consideradas buenas para las tareas de cuidado o limpieza”.
Además, los parámetros estéticos o de belleza hacen que desde muy pequeñas sientan este rechazo. Los mayores casos de bullying en las infancias femeninas son por los parámetros de belleza. Entonces, ¿cómo garantizamos el sano desarrollo de las niñas afrodescendientes en nuestra sociedad con estos índices? Y, ¿qué pasa con su futuro profesional si existen tantas barreras de accesibilidad?
Generar conciencia sobre estas problemáticas fomenta la visibilidad de las niñas y mujeres negras y afrodescendientes argentinas que día a día buscan el reconocimiento de su comunidad libre de violencias y discriminaciones.
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